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Revestidos con su propia muerte


Quintana de Fuseros celebró su ancestral procesión de los amortajados, con túnicas de mortajas


El Cristo de la Cabaña es sacado en procesión por todas las calles de Quintana de Fuseros acompañado de los amortajados.

F. Fernández / Quintana de F. La CRONICA de LEON 


Ahí va gente que ha librado de un cáncer, que ha tenido un accidente y sobrevivió, algunos que se salvaron de enfermedades malas, madres que se han ofrecido por sus hijos... qué se yo, aquí le tenemos mucha fe al Cristo de la Cabaña”.
La buena mujer se acerca a la iglesia de Quintana de Fuseros con una ‘mortaja’ debajo del brazo para ponérsela y participar en una de las procesiones más singulares de nuestra provincia y, seguramente, del país: “La procesión de los amortajados”, que cada 3 de mayo recorre las calles de este pueblo del ayuntamiento de Igüeña con un buen número de participantes vestidos con túnicas blancas, en su mayoría, y otras de colores o estampadas que asemejan a las túnicas de los amortajados, de lino. “Es la túnica que nos podían haber puesto, pues tuvimos peligro de muerte, y venimos a darle gracias al Cristo por habernos librado”.
– ¿Y usted de qué se libró?
– Eso son cosas de cada uno... y del Cristo de la Cabaña; añade mientras acelera el paso camino de la iglesia en la que otros muchos vecinos de esta localidad de alrededor de 250 habitantes ‘estables’ durante todo el año.
Allí, a la iglesia, va llegando más gente, de todas las edades, con su mortaja debajo del brazo. Otros vecinos, que no van a salir amortajados en la procesión, esperan en el exterior.
– ¿Va mucha gente amortajada en la procesión?
– Sí van, bastantes.
– Antes iban muchos más.
– Porque había mucha más gente en el pueblo.
– Pero todos los que vienen con mortaja no pueden haber estado en peligro de muerte en un solo año.
– No, hombre. Cada uno se amortaja el tiempo que quiere. Los hay que se ofrecen de por vida, otros por diez años, por cinco, según haya sido lo suyo.
En el interior de la iglesia se siguen poniendo las mortajas. Al exterior llegan tres músicos que han hecho el pasacalles y ahora preguntan qué deben hacer: “Esperad aquí que vamos caminando hasta la ermita y después ya volvéis con la procesión”.
- Lo que diga jefe, que los músicos sabemos que la burra se amarra donde manda el amo.
La conversación gira por unos momentos hacia otros tiempos en los que en el pueblo había mucha más vida y no necesitaban contratar la música. “Aquí durante muchos años tocó Genaro ‘El Tamborilero’, que era del pueblo. Murió en Ponferrada ya hará más de 30 años, había estado en la División Azul y él solo se manejaba con la flauta y el tambor, era un personaje. ¡Cuántas bodas y fiestas tocó por aquí!”.
- ¿Y la Orquesta Flor?
- Hombre, esos ya eran profesionales, tocaban por toda la comarca.
- Pero eran de aquí.
Sale el sacerdote y comienzan a desfilar los amortajados y vecinos por las calles del pueblo camino de la ermita del Santo Cristo de la Cabaña. Las mujeres cantan algunas canciones y en los silencios tocan los tres músicos. Otros vecinos recuerdan anteriores procesiones u otros hitos que marcaron la vida comunal. “¿Te acuerdas cuando asfaltamos todas las calles del pueblo de Concejo, los chavales, los jubilados, todos?”.
- Claro que me acuerdo, fue el año que murió Franco.
De la iglesia a la ermita
En la ermita del Cristo se celebra la misa. No entran todos los vecinos que acuden y se repite en las conversaciones lo que parece una consigna: “Los amortajados tienen preferencia”.
Para los que quedan en el exterior se coloca un altavoz. Extraña que un mes después de Semana Santa la lectura sea de la Pasión de Cristo y es que este rito que acoge Quintana es casi único, pero en los pocos lugares que hay algo parecido siempre es en Semana Santa.
Acaba la misa. Salen los amortajados, la imagen de la Virgen que habían traído desde la iglesia y también la del Cristo, que estaba en la cuidada ermita que acogió la misa. Comienza la que es, en realidad, la auténtica Procesión de los Amortajados de Quintana de Fuseros. “Antes se hacía otra misa muy temprano en la ermita, pero lo han cambiado...”.
Motivos muy diversos
La imagen del Cristo permanecerá en la iglesia hasta el día de San Isidro, patrono de los labradores. Ese día regresa a su ermita y aprovechan para bendecir los campos.
Los ofrecidos o amortajados son los protagonistas de la procesión (“ahora ya es raro que vayan descalzos, antes había muchos”). Los motivos son muy variados pero casi todos para agradecer el haberse salvado de alguna enfermedad o accidente grave. “No se se le suelen pedir al Cristo favores, aunque siempre hay alguno que lo intenta... Ya se sabe, el intento no está penado, pero no es muy de eso este Cristo de la Cabaña; no tendría sentido ir con el sudario de la muerte para pedir un favor”.
El silencio sólo lo rompen los cánticos y la música, hay devoción y no falta el recogimiento. Cuando se acercan a la iglesia se suma el repique de las campanas. El número de asistentes es considerable, pese a ser un lunes, y el de amortajados ronda la treintena. Llegan hasta la iglesia y en el interior se produce otro rito tradicional, algunas personas le recitan al Cristo de la Cabaña algunas poesías, propias en el mayor de los casos o una de un vecino del lugar, profesor en Salamanca: José Luis Rodríguez Molinero. “Por Tu desnudez, ¡oh Cristo!, / quita de mí lo que es pravo, / que libre quiero yo estar / de la veste del pecado.
Así acaba este singular rito. Después comienza la fiesta. A los músicos les mandan tocar el baile vermú y obedecen: “Los músicos sabemos que la burra se amarra donde manda el amo”.


La de Quintana es casi única en España y la única que se celebra fuera de Semana Santa

F. Fernández / Quintana de Fuseros
El rito de la procesión de los amortajados es único en León y también en la Comunidad. Existe una similar en la localidad zamorana de Bercianos de Aliste y en otras poblaciones españolas perose celebran en Semana Santa, que parece el marco natural para estas celebraciones.
No tienen documentada en la ‘cofradía’ que organiza esta procesión y alquila las mortajas el origen de esta tradición, pero sí saben que aparece reflejada en resúmenes provinciales del Catastro del Marqués de la Ensenada (de los años 1752 a 1754) dondela Cofradía de Ánimas de Quintana “no sólo tenía fondos en esta localidad (150), sino también en Cabanillas de San Justo (58) y en Villaviciosa de Perros -actualmente de San Miguel- (233)”, según recoge Marcelino Álvarez en un artículo prublicado enla revista La Curuja, de Noceda del Bierzo.
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Joaquín Montaña - Un Villafranquino en el gulags ruso


Joaquín Montaña

Un leonés, único español vivo ex prisionero de los gulags rusos

El leonés Joaquín Montaña es el único ex prisionero español de la División Azul en Rusia con vidaF. Fernández / Villafranca
Los motivos que llevaron a Joaquín Montaña a la División Azul son muy claros: 7,30 pesetas de sueldo del año 42 y 4 marcos para enviarle la mitad a a su madre en Villafranca”. 



Así explica Ramón Cela cómo un vecino suyo, un villafranquino, acabó alistado en la División Azul y después sufrió 12 años de cárcel en los gulags soviéticos. Hoy Joaquín Montaña es el único ex prisionero de guerra español en las cárceles rusas con vida, con 84 años, y ha llevado su vida a un libro que acaba de publicar con el título de ‘En Rusia con la División Azul’ (Peñalba Ediciones). 
Todas las guerras han dejado una huella imborrable en numerosas biografías humanamente impresionantes, el margen de colores, tendencias o bandos. Por eso Ramón Cela incide en los motivos que llevaron a Joaquín Montaña a combatir en un frente y lo complementa con la postura que mantuvo el berciano al regresar de Rusia. “Yo era un niño pero aún recuerdo cómo fuimos a recibir a Joaquín en el estación de Villafranca a su regreso, como un héroe”. Sin embargo, este personaje no se dedicó a pasear sus medallas por Villafranca o a intentar cobrar las prebendas de su odisea. Se convirtió en un ex combatiente al que le gustaba muy poco hablar de aquello que había pasado, respondía con evasivas (“aquello era muy duro”, “las guerras siempre son muy crueles” y cosas así).
La versión de Cela la corrobora el propio Joaquín Montaña en esa especie de diario que es el libro: “… Mi madre me preguntaba dónde me había metido dos días que falté. Habíamos ido a León y no queríamos que supieran nada en casa. Entonces la respuesta era fácil y una madre siempre se quiere creer lo que le cuenta su hijo. Seguro que si supiera cuales eran las intenciones, no me dejaría marchar. Siempre era el trabajo la disculpa y que no había quien lo hiciera, por eso había faltado dos días de casa. 
Guardamos el secreto hasta que fuimos a tomar el tren. Además había otros jóvenes en el pueblo que hablaban de alistarse ¡¡Más de siete pesetas diarias!! Con ese dinero se comía en el hotel y sobraba para invitar a los amigos. Encima, por si esto era poco, podías salir en el NODO y todas las chicas te veían. 
Seguro que cuando volviera con galones o estrellas, nadie me llamaría ‘Clavelito’ y debería hacerlo cuanto antes porque esa guerra se acabaría pronto”.
Esos eran los alicientes. 7,30 pesetas, 4 marcos y “los sueños de un chaval de 17 años que no puede saber nada de la vida, ni del fascismo ni del comunismo”, matiza Cela, a la vez que recuerda como se lo contó Joaquín: “Yo no sabía muy bien lo que era la Falange, ni el Comunismo, pero algo así como el fútbol, o eras del Atlétic de Bilbao o del Atlético Aviación, total daba lo mismo y cuando eres joven no interesa otra cosa que dónde se celebran las mejores fiestas y como buscarse la manera de acudir a ellas… Soñábamos con el uniforme, pantalón caqui de la Legión, camisa azul de la Falange y gorra roja de los carlistas y ya nos veíamos como los galanes en el cine o en los desfiles de aquellos documentales sobre la guerra… en sueños no nos ganaba nadie. Siempre pensábamos a quien íbamos a mandar cartas y muchas fotografías con el uniforme de la Wermach y un día a nuestro regreso, seríamos aclamados como héroes”. Unos sueños juveniles demasiado infantiles que le llevaron a vivir la más terrible experiencia de su vida, recuerda Cela, quien no podía olvidar el recibimiento que le hicieron y cada día le provocaba más intriga e interés esa biografía que Joaquín Montaña le ocultaba.
- Muchas veces le pedí que me contara su vida y otras tantas me encontré con evasivas; explica el fotógrafo berciano, que estaba dispuesto a cambiar la cámara por la pluma si el divisionario se decidía a abrir el baúl de sus recuerdos.
Hasta que hace tres años se encontró con una respuesta sin evasivas. “Te lo voy a contar”, le dijo Joaquín Montaña, y entre café y café Ramón Cela fue tomando nota de lo que le decía aquel personaje al que un día fue a recibir a la estación, al prisionero cautivo en los campos de concentración de Rusia donde incluso había perdido un ojo, al que siempre le había dicho: “No me trataron mal, pero todas las guerras son malas”.
Con el capitán Palacios
La primera confesión ya le dejó claro a Cela que estaba ante un gran personaje: “Yo allí estuve en la compañía del capitán Palacios”. Eso ya era mucho decir.
“Yo algo sabía y decir que estuvo con Palacios me puso sobre aviso, pero me seguí documentando y fui descubriendo a un tipo de una humanidad tremenda, a un tipo que había decidido pasar página pero era una de las páginas más conmovedoras de aquella cruel contienda”.
Por ese hilo, del capitán Palacios, fue encontrando el ovillo de la presencia de Joaquín Montaña en Rusia. Descubrió que había sido quien manejaba un mortero del 50 y el relato de su valentía en el frente. “Una vez se le había acabado las balas del mortero y estaba lanzando las bombas que tenían, que también se le acabaron, pero él seguía allí. Vamos, le dijeron, ¿qué quieres tirarles bolas de nieve?”.
Pero Joaquín rehuye personalizar en sí mismo. “Los españoles estábamos muy bien vistos, éramos muy duros, recuerdo que cuando nos cambiaban de campo de concentración los prisioneros nos saludaban con admiración”.

 


 


“Al liberarnos creímos que lo hacían para hundir el barco”

“Nunca he querido hablar de lo que sufrí para no hacer sufrir a los míos”
Un niño con uniforme
Entre los testimonios más esclarecedores de cómo un chaval como Joaquín Montaña puede acabar en un campo de concentración en Rusia están los motivos que le llevaron a alistarse con sólo 17 años (falsificando el carnet de identidad), entre los que reconoce la vistosidad de los uniformes de la Legión o los carlistas, por ejemplo. En la imagen de la izquierda aparece el divisionario de Villafranca del Bierzo a su llegada a Barcelona, camino de Rusia, y a la derecha aparece Joaquín Montaña en una imagen anterior a la contienda. Nada que ver con el que aparece en las páginas anteriores, en las que muestra una de las secuelas de su presencia en la misma, la pérdida de un ojo.

“Hace 3 años me dijo, ya te lo voy a contar”

La parte más conmovedora del libro, y el detonante del mismo, es el testimonio en primera persona de Joaquín Montaña González que ha recogido el conocido fotógrafo villafranquino Ramón Cela, su paisano, el que se pasó mucho tiempo pidiéndole que le contara su vida. “Yo se que no soy un virtuoso de la pluma, pero Joaquín se decidió a contarme su peripecia porque los dos somos de Vallafranca, porque tenemos una amistad entre las familias y el testimonio era tan conmovedor que creo que merecía la pena el esfuerzo. Aún recuerdo cuando hace tres años me dijo: Ya te lo voy a contar”.

F. Fernández / Villafranca

 
Ramón Cela ha hecho un importante esfuerzo documental para arropar la historia de Joaquín Montaña. Ha dividido varios apartados en los que aborda aspectos como la presencia debercianos en la División Azul con una relación de los mismos entre los que figuranonce de Villafranca (el pueblo de Montaña y Cela); un perfil biográfico y una semblanza de algún divisionario vinculado al Bierzo, (como el que fuera presidente de la Hermandad yalcalde de Ponferrada Luis Nieto; un diario de Federico Menéndez Gundín, asturiano pero de raíces leonesas o Jesús Pérez Lezama, de San Miguel de las Dueñas. “He bebido en diversas fuentes, antagónicas en muchas ocasiones, para acercarme más a la realidad de lo que fue y supuso la División Azul”.
Pero el plato fuerte del libro es, sin duda, el relato autobiográfico que realiza el propio Joaquín Montaña y transcribe Ramón Cela. Un relato directo, sin concesiones, como fue la vida en aquellas circunstancias: “Era aterrador el estruendo de los proyectiles cayendo por todas partes. Aquí fue donde conocimos bien lo que era la guerra, la destrucción era total, la muerte se palpaba y cuando fumabas un cigarrillo siempre pensabas que sería el último.
Los cadáveres se amontonaban y ni les mirabas, sólo veías un bulto que parecía formar parte del paisaje. Por eso yo nunca quise hablar de lo que he visto, de lo que he sufrido y se que si lo hubiera hecho mi familia habría sentido parte de los sufrimientos que yo he padecido”· Ahí está la clave de ese silencio que mantuvo durante toda su vida y que rompe ahora, tal vez porque crea que estos sufrimientos ya no se produzcan o porque ya es mayor y quiere dejar constancia de su testimonio para que no se vuelva a repetir”.
Especialmente duro fue el pasaje de las tres huelgas de hambre que hicieron los españoles para protestar por las condiciones de vida del campo de concentración. Joaquín Montaña las secundó todas hasta el final, para admiración de los soldados de otros países que decían: “Nos estamos muriendo de hambre y estos se niegan a comer”. Así fue como los españoles se ganaron merecida fama de duros y entre ellos el leonés, que padeció graves secuelas por su postura.
Jamás creyeron que saldrían vivos, incluso al ser liberados. “Estábamos convencidos de que nos metían en un barco para hundirnos en alta mar”.


“Al liberarnos creímos que lo hacían para hundir el barco”

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VILLAR DE LOS BARRIOS - SU PATRIMONIO

Patrimonio histórico, monumental y de tradiciones de nuestro pueblo. Un legado que hemos heredado y debemos preservar e incluso potenciar.

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VILLAR DE LOS BARRIOS - SUS GENTES

Proyecto de exposicion fotografica en Villar de Los Barrios entre el 11 y el 15 de septiembre 2009.  

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Sesion de Cortes 22- 9- 1821

NOTA DE VRedondof : En el Bierzo se habla mucho de que el Bierzo fue provincia el 15-10-1821  , pero nunca he leido nada al respecto ampliando el tema ... que quien gobernaba donde se fraguo , como se hizo , quienes fueros los ponentes , el porque .. etc etc etc .
Por ello me he propuesto al menos leer lo que puede haber en "la nube" al respecto .
y eso lo hare en muchas etapas , cuando tenga tiempo y me apetezca.
Para ello pongo un enlace en este blog de HdB (Historia del Bierzo) a lo que encuentre.


Empiezo por el diario de las sesiones de Cortes ,- Legilatura extraordinaria y copio y pego enlaces a 


PRIMERA JUNTA PREPARATORIA celebrada el dia 22 de detiembre de 1821.


y tambien enlace a 


Diario de las sesiones de Cortes : legislatura extraordinaria (Esta legislatura dió principio en 22 de Setiembre de 1821 y terminó el 14 de Febrero de 1822)  
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LABRIEGOS O BREVIARIO DE UN TIEMPO CERCANO (II)

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Labriegos o breviario de un tiempo cercano (I)



Labriegos o breviario de un tiempo cercano (I)

Por Felipe Martínez Álvarez.
Actualizado el 26/11/2009 

Consideraciones  a un tiempo pasado

Las formas de ser y hacer humanos son siempre inacabadas e inacabables, están sometidas, y de forma inexorable, al cambio, vertiginoso a veces o de una lentitud exasperante  otras. Las causas y motivos del cambio son alimentadas bien desde fuera (exógenas), bien desde dentro (endógenas), las unas no excluyen las otras puesto que  la puerta del futuro es constituyente de lo humano.

Los pueblos y las gentes, que en otro tiempo conformaban el entorno de la ciudad de Ponferrada, no podrían ser una excepción. Desde los años treinta del pasado siglo, la cultura urbana e industrial de la villa-ciudad, situada de perfil entre el pasado y un prometedor futuro, más abierto y plural, llegará a ejercer una imparable influencia sobre ancestrales formas de conductas labriegas hasta el punto de diluirlas casi por entero, pues el progreso industrial, entre otros, conllevará el anonimato, pluralidad y pluralismo de las gentes, a la vez que transforma gradualmente el suelo de los antiguos sentimientos de culpa y vergüenza por los de ley y coactividad.

Nosotros, hijos o nietos, herederos o sucesores de aquellos labriegos, tenemos motivos más que suficientes para mostrarnos agradecidos, pues, además de traernos a la existencia, fueron ejemplo teórico-práctico de renuncias en pro de siguientes generaciones y que presuponen una  implicación personal de amplias y elevadas miras, por el  valor e  importancia que concedieron a lo pequeño, despreciable en apariencia, por el espíritu de laboriosidad, así como asumir responsablemente las funciones que la tradición les asignó tanto en autoestima como en valoración moral. El disfrute inmediato, y a toda costa, no llegó a formar parte de su estilo de vida, porque, si bien es verdad que sus recursos eran asaz limitados, sabían, sin embargo, que el hedonismo  y el despilfarro conducen a la holganza, indolencia, irracionalidad y vicio, siendo, por lo mismo, punto de partida de toda suerte de miserias y descalabros. Por ello será menester, una vez más, dar cuerpo con la palabra escrita a tantas cosas y rescatar cuanto esté presente, sólo que en el olvido, para que contándolas no se extingan para siempre.

Considerar y valorar el pasado no tiene como finalidad anclarse en él, sino, más bien, un entrar en lo que siendo ya irreversible, pueda ser una exigencia para valorar y crear. Pues así como el arquero ha de tensar el arco hacia atrás a fin de que el dardo alcance el blanco y no caiga delante sus pies, algo análogo sucede con todas las generaciones que, recorriendo los caminos de la vida, se ven necesitadas de transformar el camino recorrido por otras generaciones en equipaje, porque sin conservación de lo adquirido, ninguna adquisición es posible.

A tal fin ,parece  necesario tener que distinguir entre lo viejo y lo antiguo de los tiempos pasados, de los legados de nuestros ancestros ,si bien el problema habrá de radicar en poder fijar el criterio  que permita discernirlos ,cuestión asaz dificultosa.

Se dice que el tiempo viejo no soporta el paso del tiempo, que es desechable por su atonía, inservible, estéril y agotado, que no merece la pena repararlo ni restaurarlo, que impide ver otras cosas, que sirve, en todo caso, a la nostalgia. Que el  tiempo antiguo, por el contrario, no muere con el pasado, le sobrevive, es viva huella de otro tiempo que triunfa sobre la muerte, que puede ser restaurado si bien de manera cuidadosa pues mantiene una tensión temporal y peculiar con el presente. Que el tiempo antiguo está ahí para quien desee advertir su presencia, y ofreciéndose de forma gratuita, con su peculiar pátina y elegancia, reclama nuestra atención por su valencia, aunque para quienes viven en lo novedoso del presente, el pasado carece de sentido.

Es cierto que, con frecuencia, habitamos en los dos ámbitos, que uno y otro son, como todo lo humano, cuestiones abiertas, si bien el tiempo viejo parece remitirse a la ordenación racional de medios a fines y así conseguir un máximo de eficacia en un determinado orden o sistema. Por el contrario, la actitud ante lo que consideramos tiempo antiguo es un acicate que pretende captar otra dimensión, la racionalidad en la que los medios no decidan los fines, y así podernos situar más allá de las cosas y poder orientar la vida. Es por lo que, al decir de Ortega y Gasset, “estamos obligados a justificar todos los tiempos, la verdad que cada tiempo ha vivido (...), y la necesidad de seguir pensando, pues nada ha sido pensado definitivamente”.

Toda maduración social tiene lugar en un proceso de una larga y laboriosa decantación que, llegado un tiempo se agota, entra en un callejón sin salida y acaba esclerosándose lo que tan laboriosamente se ha conseguido. No da más de sí y ha de entregar su testigo, mediante las crisis pertinentes, a otras alternativas o formas más evolucionadas de sociedad, pues cada sociedad es lo que es por su organización, lo que no significa que lo último, lo novedoso, sea lo mejor y definitivo.

¿Tiene lugar la marcha de los humanos, por así decirlo, en forma de círculo, espiral, zigzag? La larga marcha de plantas y animales no ha sido simple ni uniforme, si bien, a prima facie, pudiera parecer circular. En cualquier caso, realidades tan hermosas, complejas y de tan laboriosa configuración como las flores habrán de transformarse en frutos, éstos en semillas, en tallos ,en espigas (...), y el  huevo fecundado   en embrión, en feto (...), en el mundo animal. Parece ser que la alternativa a todas las crisis es siempre vida, si bien todo  ello tiene lugar en un lento y paradójico proceso, implacable en sus etapas y oscuro en sus intenciones. El enigma emerge siempre: ¿se viene de... y se va hacia...?

Dirigir nuestra atención hacia el tiempo pasado no es, entonces, un perder el tiempo sino raíz de nuestro existir, pues nuestro vivir parece consistir en asistir a lo que ”nos pasa”, ”pasar”. Si el tiempo humano pasado, en general, se pudiera tachar porque no vale nada, eso mismo habría que hacer con nuestro presente y futuro, lo que, ciertamente, sería desazonador, pues todo valdría nada. Por consiguiente, es necesario considerar que   ni el presente es totalmente estable ni el pasado necesariamente efímero.

Así como conocer, por ej., la fisiología de nuestro intestino o de nuestra piel no altera nuestra condición de indigentes en el orden científico-técnico, sin embargo, el conocimiento de nuestra historicidad nos descubre que somos una perspectiva más, importante pero incompleta, y que, como tal, contribuye a relativizar nuestra existencia. Es, pues, el pasado histórico un catalizador de experiencias, de experiencias irrepetibles, si bien abiertas, porque siempre echamos de menos la falta  de piezas: “una procesión no termina hasta que no haya pasado el último cura”.

La condición de labriego

Desde antiguo se ha estimado que aquellas personas que ejercían trabajos físicos, manuales, habrían de llevar una vida de inferior condición respecto al resto de los humanos, por entender que las actividades primarias requieren, básica o únicamente, fuerza o vigor físico, y que el esfuerzo físico implicaría tener consecuencias negativas tanto para la salud corporal como para el alma, pues un cuerpo debilitado escasamente tendrá energías para otras actividades; quedando, en consecuencia, como embrutecidos y enajenados.

Hasta el mismo término trabajo, derivado del latín, hace referencia a una situación innoble, ominosa. El término se deriva de: tres-palia, tres palos que servían de tortura, por lo que tripaliare equivale a torturar.

Trabajar en el campo era una forma penosa y mortificadora del cuerpo que termina por arruinar el espíritu. El trabajo agrícola generó durante siglos aislamiento social, desprecio, sus miembros viven para trabajar porque no sirven para otra cosa. Son sucios, renegridos, encallecidos, envejecidos prematuramente, no saben comer, estar, son brutos y rudos.

Figuraron siempre en el más bajo escalón de la estructura social: Unos rezan -oratores-, otros defienden o pelean - bellatores- y otros producen bienes materiales para todos -laboratores-. Hasta en el mismo siglo XIX, los palos de la baraja tenían estos referentes: los oros significan los comerciantes y burgueses, las copas los clérigos, las espadas la nobleza y los bastos los siervos-campesinos.

El mismo libro del Génesis nos significa que Caín era agricultor y Abel pastor, y que Dios aceptó las ofrendas de Abel pero no las de Caín. El uno era bueno y el otro malo. El refranero popular pretende ponernos en guardia acerca de la codicia y malas artes de los hermanos pobres o campesinos: ”Bizcocho de monja y carga de aldea, que Dios se la dé a quien la desea”. Fue casi un axioma aquello de: ”En los pueblos se envejece, envilece y embrutece” y, por el contrario, ”Métete villano en villa y serás señor”.

Valores y conductas labriegas

Cada sociedad es lo que es en función de su organización, y a ésta la conforman ideas y creencias, valores y valencias, costumbres, mores, leyes, instituciones.

Nuestros antepasados labriegos conformaron su vida y trabajo en el ámbito en que nacen, se casan... y mueren, pero transidos, en su mayoría, de unos referentes verdaderamente fundantes, decantados a lo largo de toda una trayectoria secular y conformados en ancestrales creencias cristianas, vivenciados en formas relativamente uniformes y estables por los mismos grupos humanos. En este elenco de valores y valencias se priorizan: la responsabilidad, autoestima, tenacidad, austeridad -severa y forzada, a veces-, laboriosidad, discreción, prudencia, sosiego, lealtad, piedad y solidaridad, que se hace especialmente relevante en momentos de necesidad, tribulación y desgracia.

La vivencia tiránica (¿) de estos valores sirve de guardián de  conductas y de la misma sociedad, de un modo de vida cerrado, relativamente estable y homogéneo, en las que la sanción social será el cemento del grupo, que trata de evitar el cambio, tomando para ello medidas contra lo que desde dentro o fuera pueda poner en peligro su estabilidad, pues si algo viene de atrás, si siempre ha sido así, si ha resistido a tantos embites, por algo habrá sido.

El deberíamos..., el hay que..., la culpa, la vergüenza propia y ajenas, constituyen el límite de las conductas que, al consolidarse en mores por la costumbre y tradición, posibilitarán el control social con un mínimo de formalidades, a la vez que darán identidad a una comunidad frente a terceras.

La vergüenza y la culpa contribuyen, también, a consolidar la autoestima personal y grupal. La autoestima comporta confianza y seguridad en uno mismo, así como una mejor predisposición frente a las dificultades futuras que nunca   habrá que menospreciar, pues la vida enseña que, desde que se nace hasta que se muere, no hay otra alternativa que bracear contra corriente.

A su vez, para que las cosas de todos vayan lo mejor posible, habrá que prever las formas de canalizar las inevitables tensiones y conflictos que han de nacer entre parientes, próximos y convecinos. La tiranía (¿) del deberíamos, del hay que, pretenden ordenar la vida en mesura y armonía, por lo que será necesario prever las formas de canalizar las inevitables tensiones del grupo.

La felicidad, por tanto, dependerá, no sólo, de la valoración  que hagamos de cuanto seamos, tengamos y logremos, sino de la valoración final que, inevitablemente, no ha de ser  inmune a desconfianzas, murmuraciones, maldiciones y enemistades.

Las frustraciones, consustanciales al vivir, requieren de una válvula de escape que posibilite la salida a toda suerte de desajustes, pues un control perfecto es imposible, amén de  nocivo. De ahí, quizá, la necesidad de configurar no sólo los  tiempos de negocio sino también los de ocio, los días fastos, y prever los remedios para los nefastos y de tribulación .

Se impone saber que hay que contar no sólo con las conductas propias de los niños, enfermos, ancianos, sino también con las de los atravesados, botarates, manguelos, pillabanes, codiciosos, y aquella otra suerte de personas que padecen otras dolencias. Las bromas desmedidas, los excesos en el comer y beber en determinadas ocasiones, los cantares y decires más o menos escabrosos en bodas y otros festejos, las imprecaciones contra el cielo y la tierra, los juramentos y otros, advierten que hay que contar y canalizar el cerebro reptiliano, siempre al acecho. La catarsis, como válvula de escape, se impone como método universal de la salud individual y grupal.

Los tiempos labriegos

El tiempo astronómico condiciona los tiempos de trabajo, descanso, festivos, bodas y hasta el tiempo de morir; casi todo se vive con un sentido ritual. El sol, la sombra y la campana marcan los ritmos. La sirena de la vieja Central de la M.S.P. notifica la hora precisa llamando a relevo al  siguiente turno, si bien para otras horas y tiempos más precisos habrá que recurrir al reloj carrillón del Sr. Cura.

Buena parte de los comentarios giran en torno al tiempo meteorológico y todo lo con él relacionado: buen tiempo, lluvia, nieve, sequía, frío, calor, tiempos de luz, ordenación de los cultivos, siembra  o recogida, enfermedades de  plantas, animales y personas.

En el invierno se paraliza la naturaleza, por lo que hay un tiempo más propicio para la vida interior, sosiego, descanso del cuerpo y el espíritu, pues quien así vive entra en lo que es realmente la vida, llegando a ser capaz de disfrutar y hasta de sentir dolor. La conversación, fantasía y socarronería de quienes comparten este tiempo con el ritual del cigarrillo y el chisquero, se convierten en importantes categorías estéticas y sociales.

El tiempo marcará las necesarias festividades religiosas, los contratos y hasta las bodas: no es bueno ni sensato  casarse en mayo o en noviembre, también los réditos, obligaciones y foros tienen su tiempo: ” (. .. ) cuatro fanegas de centeno bien limpio y una gallina que no haga clic ni cloc... por Nuestra Señora de Agosto o por San Miguel, 29 de Septiembre “. Por San Martín, 11 de Noviembre, se hace la matanza y por San Andrés el mosto vino es. Por Diciembre, Enero o Febrero se inicia la poda -con podadera- de la vid, si bien hay quien afirmará que: si quieres ver a tu viña moza, pódala con hoja. San Antón, la Candelaria y San Blas anuncian el nuevo ciclo. Carnaval y el entierro de la sardina permitirán licencias prohibidas en la Cuaresma. Del mes de Marzo, el primer mes del año en otro tiempo, es mejor no fiarse, es un mes traicionero, quedan en el recuerdo sus venganzas contra el pícaro pastor y sus ovejas, o bien como: pascuas marciales hambrientas o mortales. Por San Jorge todo apunta a mejor, si bien con el dragón-araña, a pesar de la terrible lanzada, cualquier cosa es posible: mátala bien que no se te vaya. Por San Marcos, 25 de Abril, ya hay alcacer que suple la ya casi agotada hierba seca del pajar o del medero. Antes de la Ascensión, será menester prever y protegerse con las preces y rogativas hechas a toda la corte celestial para que, con su auxilio, los campos fructifiquen frente a sequías, plagas, pedrisco y tormentas. Nada estará seguro hasta bien pasada la temida Cruz de Mayo, pues las cosechas -también las virtuales- habrán de dormir muchas noches a la intemperie. En cualquier caso: Mayo pardo y Junio claro pueden más que la mula y el carro,  si bien las  tormentas de San Juan -San Juan y San Pedro  que juegan alocadamente a los bolos- quitan vino y no dan pan. En Mayo se siega y recoge la hierba tan necesaria para el ganado de carga y tiro sin los que el labriego es casi nada. Por Junio suele hacerse necesario el adelantar en días la siega de algunos manojos de centeno, ya no resta pan en la panera. En Julio llegará el tiempo de la maja, trilla y recogida del grano del muelo. En Agosto los garbanzos y pedruelos que merman hambre y duelos. La paja trillada mezclada con repollo o nabos y una poca de harina son alimento del ganado, por lo que a finales del mes de Julio o comienzo de Agosto, se ha de plantar el repollo de asa de cántaro, ofertado por los repolleros de Villares de Órbigo; por San Roque o San Bartolo, también en Agosto, se siembran los nabos. Por El Cristo o San Miguel, en Septiembre, comienzan las vendimias y recogen otras frutas y frutos, quedando para mediados de Octubre la recogida de la pera caruja (....). Por San Miguel comienza a prepararse el mullido de las tierras, haciendo la sementera después de las lluvias, ya en últimos de Octubre o primeros de Noviembre. En Noviembre habrá de llover en abundancia hasta que la tierra  se empape, pues: Si la reguera corre antes de Navidad, paneras fuera, si por el contrario, paneras quedas.

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LA M.S.P.: "
LA M.S.P.


La Minero Siderúrgica de Ponferrada, S.A. es la Compañía minera que se dedica a explotar desde 1918 el rico yacimiento carbonífero existente en el Valle de Laciana. El aislamiento geográfico y precaria accesibilidad a esta zona permitió que no pudiera ser puesto en valor hasta el justo momento en que se inauguró la línea de vía estrecha ferroviaria que uniría las poblaciones de Ponferrada y Villablino.

La ventaja de esta zona carbonera estriba en que, mientras otros yacimientos del norte de España exigen efectuar perforaciones de cientos de metros, MSP cuenta en su haber con un conjunto de explotaciones a cielo abierto y con otras subterráneas de montaña, con reservas localizadas, estimadas en una cantidad global de más de 36 millones de toneladas de gran calidad medioambiental.

A pesar de las constantes reducciones de plantilla que se produjeron desde 1998, MSP da empleo actualmente a un número variable de entre 800 y 900 productores y técnicos.

Las explotaciones subterráneas en las que realiza labor extractiva la MSP, actualmente, se denominan “El Feixolín”, “Calderón”, “Lumajo”, “Tormaleo” y “Xaral”. Y, en cuanto a cielos abiertos, los más notables son los de Villablino y de Tormaleo. Asimismo, dispone de un Lavadero y de una infraestructura de Ferrocarril.

Las instalaciones de la MSP tienen, no obstante, un factor contrario, al encontrarse en las inmediaciones de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAs) del Alto Sil y de San Emiliano, incluso invadiéndolas. En estos hábitats se detectan especies ornitológicas tan apreciadas y escasas como el urogallo, el milano real, el búho real, el aguilucho pálido, el aguilucho cenizo, el águila real, el alimoche, la perdiz pardilla, el halcón abejero, el águila culebrera, el halcón peregrino o el pito negro.


HISTORIA DE LA MINERÍA DEL CARBÓN EN LEÓN:


Este tipo de actividad extractiva surgió ya a mediados del S. XIX con el surgimiento de las fábricas siderúrgicas y de sus altos hornos, que se abastecían con carbón de coque. El primer complejo siderúrgico español fue el de San Blas, ubicado en Sabero, que se levantó en 1840. En 1859 estaban registradas 216 concesiones mineras en las diferentes cuencas leonesas y cuatro empresas establecidas y en funcionamiento.

En aquella España de fines del S. XIX y comienzos del S. XX la industrialización era, más bien escasa, en España. El carbón autóctono tenía unos competidores imbatibles, que eran ciertos carbones extranjeros y sobretodo el inglés que, además, generaba menos cenizas, siendo más adecuado para la coquización y más económico, al extraerse por grandes Compañías con un nivel de mecanización más intensivo y avanzado.

Al contrario que otras cuencas leonesas, la de Laciana, se disponía como poco fragmentada y bastante compacta, favoreciendo así una explotación y proyectos racionales a gran escala. Sin embargo, para posibilitar esta opción era inexcusable la construcción de una línea de ferrocarril adaptado desde Villablino hasta Ponferrada, donde sí se contaba ya con una infraestructura idónea para dar salida al transporte del mineral.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) había puesto de manifiesto una caída total de las importaciones de carbón inglés, por la lógica de que este país estaba inmerso plenamente en el conflicto. Ello creó las condiciones para una gran expansión en todos los órdenes en el mercado interior y un apogeo o auge en todas las cuencas carboneras hispanas para contribuir a cubrir el hueco de la mínima oferta internacional. Así, se fueron satisfaciendo las demandas en crecimiento de los principales consumidores, tales como los ferrocarriles y las empresas navieras.

En este contexto y tesitura, se constituyó la Sociedad Minero Siderúrgica de Ponferrada, S. A. el 30 de octubre de 1918, al amparo e impulso de la Ley de Protección Industrial promulgada en julio de 1918, en la cual se contenían una buena serie de importantes y transcendentes ventajas para aquellos empresarios emprendedores que invirtieran en la creación de Sociedades mercantiles del sector industrial en España.

El ferrocarril conocido como “Ponfeblino” era vital para transportar todo el carbón que producía y suministraba la MSP, desempeñando un papel básico y siendo uno de los que empleaba un mayor número de locomotoras “a vapor”, de variados tipos y adquiridas en distintas épocas. Así, a finales de los exitosos 60, se inició un proceso de sustitución y cambio progresivo y planificado de las máquinas a vapor por las diésel, con objeto de más que duplicar con mayor efectividad la capacidad de transporte de carbón.

El trayecto o recorrido ferroviario fue complementado con la anexión de ramales o bifurcaciones. Éste fue el caso especial del realizado antes de poner en marcha la Central térmica de Compostilla I en 1949. Otros itinerarios accesorios eran los de Caboalles y Villaseca que, junto a otros sub-ramales, llegaban a recoger el carbón de los distintos grupos y pozos de la MSP confluyendo para centralizar y controlar su evacuación desde Villablino.

Las dos décadas inmediatas de la postguerra civil (años 40 y 50) fueron los períodos dorados de continua expansión del conglomerado minero. En los años 40 se desencadenó la II Guerra Mundial, trayendo aparejada una debacle de las importaciones, con la repercusión subsiguiente en el aumento de la demanda de carbón nacional y con el estímulo añadido de una necesaria industrialización tardía perseguida como indispensable en España. Efectivamente, el Gobierno franquista se volcó materialmente con las minas, estableciendo medidas excepcionales en su beneficio. Como resultado, en 1944, la MSP era la empresa más tecnificada y mecanizada de la provincia.

La década de los 50 representa, en detalle, el espacio temporal de máximo auge y relevancia para la minería española, originado por cambios sustanciales que se acompañan con un incremento notorio en los precios del carbón. Se produce también un inicio de apertura interesada del régimen dictatorial para lograr el desbloqueo internacional que posibilitaría una mayor capacidad en la compra o importación de bienes de equipo (tecnología), a la vez que un salto cualitativo en su producción y en la adquisición de maquinaria y útiles-herramientas. Pero, a punto de rematar el decenio, se atisba ya una crisis duradera de la industria del carbón y siderúrgica, cuyo punto de partida es el año 1959 como consecuencia directa de una compleja coincidencia de gustos y cambios sociales, con el reemplazamiento del carbón por otros combustibles fósiles procedentes del petróleo, el consumo doméstico del butano y el propano y el Plan de electrificación de la Red convencional ferroviaria española. Únicamente la antracita fue capaz de sobrevivir con solvencia a esta crisis, merced a que pudo equilibrar el descenso pronunciado de ventas al sector doméstico con un aumento significativo en el consumo de las centrales térmicas y las fábricas de cemento.



Con el Plan Energético Nacional (PEN), elaborado en 1979, el carbón adquiere un relativo empuje con la apertura hacia el mercado productor y generador de elctricidad, mediante una previsión de construcción de centrales termoeléctrica en el quinquenio 1979-1984.

Esta muestra de buena voluntad se truncó y la última década del pasado S. XX fue nefasta, con la convulsión e insostenibilidad absoluta de la MSP, declarándose judicialmente su estado de quiebra el 2 de julio de 1993.

En octubre de 1994, el empresario leonés- en medio de la polémica- Victorino Alonso asumió el control de la MSP, tras inyectar una inversión de

2.500 millones de pesetas en su capital social.

Al cabo de ocho años de fuertes desembolsos y aportaciones dinerarias, la MSP garantizaba la totalidad de sus débitos y obtenía beneficios con su actividad.

Es más, como puntal para consolidar la MSP, se formalizó en marzo de 1995 la adquisición de la sociedad asturiana cercana Minas de Tormaleo, S.A., con la estrategia orientada a una fusión por absorción.




GEOLOGÍA:


Los procesos geológicos tienen una extensión enorme, en comparación con la vida del ser humano. El mineral fósil en Laciana fue formándose durante unos 600 millones de años, nada comparable con los 4,5 miles de millones de tiempo geológico de existencia de nuestro planeta. Estas cantidades y magnitudes sólo pueden ser aprehendidas por nuestra imaginación.

Las concesiones mineras que, en el presente, explota la MSP se sitúan en las Cuencas de Villablino y de Tormaleo, aledañas geográficamente y en zona montañosa cantábrica, la mencionada como primera en la provincia leonesa y la segunda en la Comunidad asturiana. Lo que liga a ambas Cuencas es su génesis o formación en el Periodo Estefaniense, fase en la que se acumularon y modificaron sus sedimentos carboníferos.

En líneas generales, no sólo por su proximidad sino también por su composición, las Cuencas de Villablino y de Tormaleo aúnan grandes semejanzas reveladas en su estudio y configuración geológica. Integran un conjunto extenso de afloramientos, al lado de las otras Cuencas del Tineo, del Bierzo, de Rengos y de Cangas del Narcea. La Cuenca en cuestión, la de Laciana-Tormaleo, se disemina a lo largo de 33 kms. de longitud, mientras su anchura es reseñable: entre 3 y 4 kms.

La parte sur de la Cuenca está limitada por la falla de Villablino. Fue esta falla la que se hundió, dibujando un hueco en el que se instaló una red fluvial rápidamente, que erosionó y pulió la cadena montañosa acumulando los depósitos que atesora la cuenca. La ubicación intramontañosa de la Cuenca hace suponer, con probabilidad, que las capas de carbón sucesivas se formaron en un medio de colmatación continental con una profusión de áreas pantanosas y turberas con una exhuberante y cuantiosa vegetación.

Desde una perspectiva de análisis estratigráfico se pueden distinguir claramente cinco niveles o áreas: la Paulina, la María-Bolsada, la Calderón-Villablino, la Lumajo y la Carrasconte.







CUENCA DE TORMALEO:


Esta Cuenca tan característica está situada al sur de la provincia y Principado de Asturias.

Los depósitos estefanienses de esta Cuenca se subsumen como pequeñas cuencas que diseñan una banda (Cangas del Narcea, Monasterio de Hermo y Rengos), que se conforman como jalones a lo largo del antiforme del Narcea, partiendo de Tineo (Asturias) y alcanzando hasta Vilablino, al sur.

Las zonas o especie de divisiones de la Cuenca de Tormaleo son las siguientes: los Villares, Peñafurada, Salguero y la Campa.



EL ESTEFANIENSE:

En la Cuenca de Villablino, el Estefaniense presenta unos materiales específicos, con una alternancia visible de areniscas, pizarras y capas de carbón. Todos estos materiales se recuestan de modo discordante sobre un substrato o soporte constituido en el Precámbrico del Antiforme del Narcea, en su parte central, a diferencia de sus extremos oriental y occidental que descansan sobre zonas paleográficas no coincidentes. Por eso, en tanto que en la banda oriental (zona Cantábrica) lo hace encima de materiales comprendidos en el Cámbrico inferior y en el Westfaliense, hacia el oeste (zona Asturoccidental leonesa) lo hace sobre materiales que abarcan una datación desde el Cámbrico inferior hasta el Ordovícico medio.

Los materiales del Cámbrico al Westfaliense se depositaron y reposaron en medio marino. Es después, en este último periodo, cuando acontecen las principales y más claras deformaciones causadas por la orogenia Hercínica, ocasionando un plegamiento de materiales correspondientes al Paleozoico inferior, en el caso de la Cuenca de Tormaleo, y del Cámbrico, en la de Villablino.

El citado mecanismo de depósito y acumulación, predominantemente continental, se observa y constata ante la abundancia de restos y fósiles continentales, la presencia de carbón con cierta continuidad y las estructuras de carácter sedimentario. En este enclave intramontañoso, sobre el que se instaló y originó un medio palustre que desarrolló un área adecuada para una tectónica activa, surgieron importantes sistemas consolidados de canales fluviales, llanuras de inundación anegadas con una enorme masa de vegetación y pantanos. La red fluvial y sus frecuentes desbordamientos en la planicie de inundación fueron provocando la sedimentación y acúmulo de materiales finos en la amplia meseta surcada por el agua y en los embalses o pantanos. Sería, propiamente, la falla de Villablino la que distribuiría y controlaría esta sedimentación, más intensa en diferentes fases del Estefaniense, transcurriendo un tiempo considerable hasta que ello diera lugar a los yacimientos carboníferos de esta parte definida asturoccidental-leonesa.



LA COMARCA DE LACIANA:


La Comarca de Laciana está espacialmente asentada en el extremo noroeste provincial leonés. Su característica geológica definitoria es estar atravesada en dirección noroeste-sureste por un extremo de una formación geológica, denominada el Antiforme del Narcea. El sistema integral carbonífero está comprendido en una faja o banda de 2 a 4 kms. de anchura, partiendo de la Cordillera Cantábrica, más en concreto entre la Collada de Cerredo y la Vega del Palo en el límite Oeste, hasta finalizar en la ribera izquierda del río de Quintanilla, a la vera de la Vega de la Mora en la frontera sureste, introduciéndose ya tímidamente en la vecina Comarca de Babia, quedando en el interior del sistema varios pueblos como los dos Caboalles, Orallo, Villager, San Miguel, Villablino, Sosas, Robles y Villaseca.

Estas tan específicas condiciones geológicas determinan en la Cuenca carbonífera de Villablino unas excelentes y cuantiosas reservas de mineral, cuya explotación comenzó hace más de un siglo proporcionando una inestimable aportación de riqueza que, en ningún momento, ha revertido y repercutido directamente sobre el área geográfica productiva que, a mayores, soporta y se ve perjudicada por el deterioro medioambiental anexo a los incrementos en la actividad extractiva minera.









EXPLICACIÓN DE LAS PROTESTAS ECOLÓGICAS DE COLECTIVOS:



Los males, en forma de problemas acumulativos, de la MSP ya proceden de antaño, en buena medida debidos a una nefasta gestión que obligó a buscar nuevas vías de financiación exterior y a materialmente “empeñarse”. Por este motivo, los ingresos debían acelerarse para soportar la dificultosa crisis económica. Se consideró, equivocadamente, que era el momento ideal para que proliferaran las explotaciones “a cielo abierto”. Como resumen ilustrativo, en 1986 se abre la primera explotación de esta clase en Leitariegos, en el término de Caboalles de Abajo. La excusa socorrida y repetida es que hay que “suministrar un balón de oxígeno económico” a la empresa, so pena de que no supere su estado agonizante.

Un segundo cielo abierto se concedió a la MSP en “La Mora” (Quintanilla), en territorio de la Comarca babiana. Estos dos primeros no llevaban previsión de ninguna medida correctora, ni plan de restauración, del modo y manera que hoy se calificaría de “salvaje, desproporcionado, agresivo y atentatorio al medio natural”.

A pesar de todos los esfuerzos, la quiebra tan temida fue inevitable y, en 1992, la Compañía se declaró “en quiebra”, para pasar a transitar por una larga, interminable, penosa y ejemplar negociación y reconversión. La propuesta de sacrificios para poder efectuar una gestión equilibrada de los activos- que se antojaba prácticamente imposible- hizo que los trabajadores, como parte más desprotegida, cargaran con casi todas las renuncias, en aras de mantener su actividad.

En 1995, envalentonada, la MSP reivindicó la apertura de un cielo abierto para dotarse nuevamente de un “balón de oxígeno”, dentro de la estrategia de la empresa de saneamiento de cuentas. “El Feixolín”, que era el nombre de la nueva explotación en Orallo-Villablino, se solicitaba para un lapso de cinco años de laboreo, mas todavía prosigue activa y, además, se ha solicitado y demandado una nueva ampliación en su localización.

Llegado el año 1997 se suceden las reclamaciones y peticiones de nuevos proyectos extractivos, Salguero Norte y Salguero Sur (ya abandonados y agotados) y Valdesegadas (Caarasconte-Piedrafita) que, concebido en tres fases, se está explotando con buen rendimiento en la actualidad. La polémica persigue al cielo abierto de Fonfría, entre Orallo y Caboalles de Abajo, que la empresa asegura haber solicitado y regularizado en 1997, cosa sin demostrar al no haber constancia de que se hayan cumplido todos los requisitos y prescripciones legales relativos a la exposición pública y trámite de alegaciones al proyecto. Esta instalación o explotación está en actividad normal en estos momentos.

En el 2001 se solicitó la concesión de dos nuevas autorizaciones: Ladrones, en Villaseca, aprobada en diciembre de 2003 y pendiente de decisión sobre licencia municipal, y Xaral (Caboalles de Abajo), cuyo proyecto no ha sido analizado tan siquiera ni resueltas las alegaciones presentadas en su contra.

El 12 de enero del año 2004, se publican en el BOCyL otras cuatro solicitudes más cuyos proyectos y estudios de declaración de impacto ambiental se han sometido a la necesaria información pública: Rodeviejas (una reiteración exacta de la antigua propuesta sobre “el Xaral”), Las Chabiadas (en Robles de Laciana), Felisa (que se extiende por Robles, Villaseca y Lumajo) y el aumento de superficie explotable en “El Feixolín” (Orallo-Villablino).



MARCELINO B. TABOADA
http://bierzonatura.blogspot.com/



NOTA: Las fotos han sido tomadas de, la Galería de Daniel Pérez Lanuza (un gran amante y conocedor del mundo ferroviario) y de la Organización conservacionista “Filón Verde” de Laciana.
Les mostramos nuestro más sincero agradecimiento.

http://www.youtube.com/watch?v=8tTZY2mOcCc




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Egeria (monja)


Egeria (monja)

Para otros usos de este término, véase Egeria.
Portada de una traducción al inglés delViaje de Eteria publicada en 1919.
Egeria, también llamada EteriaÆtheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria, fue una viajera y escritoragalaica del siglo IV.

Contenido

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Biografía [editar]

Aunque sus datos biográficos son pocos, se supone que era originaria de la provincia romana hispana de laGallaecia,1 2 e incluso algún autor ha propuesto la posibilidad de que pudiera pertenecer a la comarca de El Bierzo, en la Gallaecia interior.3 En algún trabajo especializado ha sido considerada la posibilidad de su parentesco con Aelia Flacilla, primera mujer de Teodosio el Grande.4 A. Lambert ha avanzado una hipótesis según la cual se trataría de la hermana de Gala, de quien habla S. Jerónimo como pareja de Prisciliano.5 Esta hipótesis y su cualidad de mujer independiente y audaz, así como su origen galaico, han servido como base para adscribirla al movimiento priscilianista. Algunos datos sobre los que no parece haber discusión son su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable cultura. En sus escritos se revela como una mujer de profunda religiosidad pero también (en boca de la propia Egeria) de ilimitada curiosidad.
Se sabe que visitó los Santos Lugares (EgiptoPalestinaSiriaMesopotamiaAsia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y384, recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sancta, libro que tuvo cierta difusión por narrar de forma minuciosa y, sobre todo, animada el viaje. Atravesó el sur de Galia (hoy Francia) y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. Se sabe que llegó a Constantinopla en el año 381. De ahí partió a Jerusalén y visitó JericóNazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó AlejandríaTebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego AntioquiaEdesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. No hay constancia de la fecha, el lugar y las circunstancias de su muerte.

El manuscrito [editar]

Hasta el año 1884, la única referencia a esta mujer6 aparecía en una carta a los monjes de El Bierzo escrita por San Valerio.7 En ese añoGian Francesco Gamurrini encuentra en la Biblioteca de la Cofradía de Santa María de Laicos (Biblioteca Della Confraternitá dei Laici) enArezzoEtruria, un códice en pergamino de 37 folios, en letra beneventana del siglo XI, dividido en dos partes. La primera contenía un conocido tratado de San Hilario de Poitiers sobre los Misterios y los Himnos. La segunda parte estaba incompleta, sin algunos folios del principio y del final, y por lo tanto sin autoría declarada. Esta parte del códice, que relataba un viaje por Tierra Santa, había sido redactada en el monasterio de Montecassino, y trasladada a Arezzo por Ambrosio Restellini, abad de Montecassino desde el año 1599 al 1602. Después de ese año pasaría a ocupar el cargo de abad del monasterio de Santa María de Arezzo. En el año 1801 Napoleón clausura este monasterio, trasladándose gran parte de su archivo a la mencionada Cofradía de los Laicos. Hoy día el manuscrito se conserva en el museo de la ciudad de Arezzo. Gamurrini atribuyó el relato a Silvia de Aquitania, hermana de Rufino de Aquitania, mencionada por Paladio en su Historia Lausíaca, de quién se conocía una peregrinación similar a la relatada por Constantinopla, Egipto y Jerusalén.8 Durante casi veinte años se consolidó la hipótesis de Silvia, o Silvina como autora del texto, hasta que en el año 1903 Mario Ferotín publica un estudio en la Revista de Cuestiones Históricas9 atribuyendo el mismo a la virgen española Egeria. De esta monja hablaba San Valerio en la carta mencionada más arriba, y haciendo un resumen de su viaje que coincide en muchos puntos con el viaje relatado por el manuscrito de Arezzo: Fecha, punto de partida («de la costa occidental del Mar Océano»), etapas, duración, e incluso en algunos casos San Valerio utiliza idéntico estilo y vocabulario en la descripción del trayecto. Desde la publicación del artículo de Ferotin nadie duda de la autoría de Egeria para el pergamino de Arezzo. Existe otra referencia que permite rellenar algunas de las lagunas de los primeros folios ausentes del manuscrito: el Liber de locis sanctis de Pedro Diácono, quién también menciona a la peregrina gallega.

El nombre [editar]

Los distintos códices que se conservan de la carta de San Valerio recogen su nombre de diferentes formas: Aetheria, Echeria, Etheria, Heteria, Eiheriai o Egeria. Ferotin se decantó por la opción de Eteria, o Etheria, al igual que autores como Heraeus, Mesiter o García y Villada. En cambio Lambert,10 Pétré, W. Lindsay o J. F. Montfort propusieron la grafía Egeria, por figurar así en el Liber Glossarum, anónimo del año 750, en los catálogos de la Biblioteca de San Marcial de Limoges (Itinerarium Egerie abbatisse), y en algunas variantes de la carta de San Valerio. Esta última forma (Egeria) se puede considerar la forma más extendida en todas sus referencias, constando esa grafía incluso en una colección de sellos españoles dedicados a este personaje.11

El viaje [editar]

Gracias a la pax romana, una ciudadana del Imperio podía viajar desde Gallaecia hasta Mesopotamia casi sin obstáculos. Esto sucedía entre los años 381 a 384.
La narración describe con detalle el modo de viajar a través del cursus publicusromano, la red de vías utilizadas por las legiones en sus desplazamientos (una red de 80.000 km), empleando como hospedaje las mansio, o casas de postas, o en otras ocasiones acogiéndose a la hospitalidad de los monasterios implantados en oriente desde hace años, pero todavía casi desconocidos en occidente. Varias menciones a lo largo del manuscrito sugieren la posibilidad de que contara con algún tipo de salvoconducto oficial que le permitió recurrir a protección militar en territorios especialmente peligrosos.12 El Itinerarium se divide en dos partes: la primera narra el viaje y comienza cuando Egeria está a punto de subir al monte Sinaí, tras haber visitado Jerusalén, BelénGalilea y Hebrón. Desde ahí se dirige al monte Horeb, y regresa después a Jerusalén atravesando el país de Gesén. Viaja después al monteNebo y a Samaria, y cuando se cumplen tres años de su partida vuelve de nuevo a Jerusalén y decide regresar a Gallaecia. Durante su regreso visita Tarso, se detiene en Edesa, visita Siria y Mesopotamia, y de nuevo a Tarso. Desde ahí pone rumbo aBitinia y Constantinopla. El diario del viaje termina en ese punto, aunque antes de concluir aún expresa su deseo de visitar Éfeso. La segunda parte del diario describe la liturgia tal y como se lleva cabo en tierra santa, en oficios de diario, domingo y durante las fiestas de Pascua y Semana Santa.

Notas [editar]

  1.  "Varios de los autores que se han ocupado de Egeria han tratado de averiguar su patria. Mientras no se descubran las partes que faltan del Itinerario, sobre todo las primeras páginas, en las que probablemente habrá algún dato decisivo para fijarla, tenemos que contentarnos con lo que dice Valerio en su carta a los monjes de El Bierzo; pues cuanto dijeron los primeros escritores que se ocuparon del problema son hipótesis sin fundamento, por haber ignorado esta carta.
    El primero que trató de averiguar el lugar de origen de la autora del Itinerario fue Gamurrini. Después de darle el nombre de Silvia de Aquitania, le asignó como patria la Galia Narbonense (...). Pero la carta de Valerio es la que nos ha revelado el verdadero autor del Itinerario y su patria; entre otros datos preciosos está éste, esencial: Egeria, extremo occidui maris Oceani litore exorta, Oriente facta est cognita, «nacida en el extremo litoral del mar Océano occidental, se dio a conocer al oriente». La palabra de Valerio, exorta, de suma importancia, ha sido mal traducida por H. Petré:Partie des bords extrêmes de l'océan à l'occident, elle s'est fait connaître à l'orient. Enrique Flórez observa con razón que esta frase de Valerio nos hace saber que Egeria era indígena de esta provincia bañada por el Océano occidental, de la cual habla, y que el mismo Valerio llama extremidad de esta región occidental, en la que él se hallaba al hablar de la ida de Egeria al Oriente. Y así, Ferotín concluye que Egeria había nacido en Gallaecia. (...)
    Las frases que emplea Valerio al hablar de la patria de Egeria no son vagas o arbitrarias, sino precisas y técnicas, las mismas que empleaban los historiadores y geógrafos españoles del tiempo: Idacio, en su Chronicon e Isidoro en su Historia Gothorum, Vandalorum, Suevorum. (...)
    De todo lo dicho podemos concluir que la patria de Egeria es España, en un lugar comprendido dentro de la «Provincia Gallaecia». Precisar más el lugar donde nació Egeria no es posible en el estado de nuestros estudios."
    Arce, A.: Itinerario de la Virgen Egeria (381-384). Editorial Biblioteca Autores Cristianos. Segunda Edición (1996). ISBN 84-7914-219-7, páginas 23 a 27.
  2.  Epistola de Beatissimae Echeriae laude, San Valerio: Quae extremo occiduis maris Oceani litore exorta oriente facta est cognita.(Ella, nacida en el extremo litoral del mar Océano occidental, se dio a conocer al Oriente.)
  3.  Díez Fernández, Florentino, prologo-presentación del libro "Egeria. Itinerario" (edilesa, 2007, colección: biblioteca leonesa de escritores), José Antonio Balboa de Paz, "Historia de El Bierzo" (Instituto de Estudios Bercianos, 1994)
  4.  En el manuscrito de Carucedo se denomina “Echeriai” a la monja viajera, siendo traducido por diversos autores como Euqueria, entroncándola así con Euquerio, tío de Teodosio el Grande. (Heraeus, W: Silviae vel potius Aetheriae Peregrinatio ad loca sancta, Heidelberg, 1939).
  5.  San Jerónimo, carta a Clesifonte (Epist. 133,4.3)
  6.  Varios historiadores la consideran monja, aunque el movimiento monacal se está instalando en occidente por esas fechas, y todavía no se conoce ninguna comunidad cristiana de mujeres a las que se pueda denominar «monjas» en el sentido actual del término
  7.  Epistola Ad fratres Bergidensis, cfr. Flórez, XVI, 391-416; PL 87,439-456
  8.  Gamurrini G. F.: Sancti Hilarii Tractatus de Mysteriis et Hymni et S. Silviae peregrinatio ad loca sancta, quae inedita ex codice Arretino deprompsit.Roma, 1887.
  9.  Ferotin, Mario: Le Véritable auteur de la Peregrinatio Silviae la vierge espagnole Aetheria, Revue de Questions Historiques, LXXIV, 1903, p. 367-397.
  10.  Lambert, A.: Egeria. Notes critiques sur l tradition de son nom et celle de lItinerarium. Revue Mabillon, XXVI, 1936, p. 71-94
  11.  1984 "XVI Centenario del viaje de la monja Egeria al Oriente Bíblico"
  12.  "A partir de este punto despachamos a los soldados que nos habían brindado protección en nombre de la autoridad romana mientras nos estuvimos moviendo por parajes peligrosos. Pero ahora se trataba de la vía pública de Egipto, que atravesaba la ciudad de Arabia, y que va desde la Tebaida hasta Pelusio, por lo que no era necesario ya incomodar a los soldados". Esto apoyaría la teoría del parentesco de Egeria con alguna familia importante de Roma.

Bibliografía [editar]

  • Torres Rodríguez, C.: Egeria, monja gallega del siglo IV. Colección personajes gallegos. Ediciones Galicia (1976)
  • Arce, A.: Itinerario de la Virgen Egeria (381-384). Editorial Biblioteca Autores Cristianos. ISBN 84-7914-219-7

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