X FECHAS

ENLACES


+ vistas

varios

VARIOS


Contador Gratis
relojes para blogger html clock for websites contador de usuarios online
PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

Egeria (monja)


Egeria (monja)

Para otros usos de este término, véase Egeria.
Portada de una traducción al inglés delViaje de Eteria publicada en 1919.
Egeria, también llamada EteriaÆtheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria, fue una viajera y escritoragalaica del siglo IV.

Contenido

 [ocultar]

Biografía [editar]

Aunque sus datos biográficos son pocos, se supone que era originaria de la provincia romana hispana de laGallaecia,1 2 e incluso algún autor ha propuesto la posibilidad de que pudiera pertenecer a la comarca de El Bierzo, en la Gallaecia interior.3 En algún trabajo especializado ha sido considerada la posibilidad de su parentesco con Aelia Flacilla, primera mujer de Teodosio el Grande.4 A. Lambert ha avanzado una hipótesis según la cual se trataría de la hermana de Gala, de quien habla S. Jerónimo como pareja de Prisciliano.5 Esta hipótesis y su cualidad de mujer independiente y audaz, así como su origen galaico, han servido como base para adscribirla al movimiento priscilianista. Algunos datos sobre los que no parece haber discusión son su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable cultura. En sus escritos se revela como una mujer de profunda religiosidad pero también (en boca de la propia Egeria) de ilimitada curiosidad.
Se sabe que visitó los Santos Lugares (EgiptoPalestinaSiriaMesopotamiaAsia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y384, recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sancta, libro que tuvo cierta difusión por narrar de forma minuciosa y, sobre todo, animada el viaje. Atravesó el sur de Galia (hoy Francia) y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. Se sabe que llegó a Constantinopla en el año 381. De ahí partió a Jerusalén y visitó JericóNazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó AlejandríaTebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego AntioquiaEdesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. No hay constancia de la fecha, el lugar y las circunstancias de su muerte.

El manuscrito [editar]

Hasta el año 1884, la única referencia a esta mujer6 aparecía en una carta a los monjes de El Bierzo escrita por San Valerio.7 En ese añoGian Francesco Gamurrini encuentra en la Biblioteca de la Cofradía de Santa María de Laicos (Biblioteca Della Confraternitá dei Laici) enArezzoEtruria, un códice en pergamino de 37 folios, en letra beneventana del siglo XI, dividido en dos partes. La primera contenía un conocido tratado de San Hilario de Poitiers sobre los Misterios y los Himnos. La segunda parte estaba incompleta, sin algunos folios del principio y del final, y por lo tanto sin autoría declarada. Esta parte del códice, que relataba un viaje por Tierra Santa, había sido redactada en el monasterio de Montecassino, y trasladada a Arezzo por Ambrosio Restellini, abad de Montecassino desde el año 1599 al 1602. Después de ese año pasaría a ocupar el cargo de abad del monasterio de Santa María de Arezzo. En el año 1801 Napoleón clausura este monasterio, trasladándose gran parte de su archivo a la mencionada Cofradía de los Laicos. Hoy día el manuscrito se conserva en el museo de la ciudad de Arezzo. Gamurrini atribuyó el relato a Silvia de Aquitania, hermana de Rufino de Aquitania, mencionada por Paladio en su Historia Lausíaca, de quién se conocía una peregrinación similar a la relatada por Constantinopla, Egipto y Jerusalén.8 Durante casi veinte años se consolidó la hipótesis de Silvia, o Silvina como autora del texto, hasta que en el año 1903 Mario Ferotín publica un estudio en la Revista de Cuestiones Históricas9 atribuyendo el mismo a la virgen española Egeria. De esta monja hablaba San Valerio en la carta mencionada más arriba, y haciendo un resumen de su viaje que coincide en muchos puntos con el viaje relatado por el manuscrito de Arezzo: Fecha, punto de partida («de la costa occidental del Mar Océano»), etapas, duración, e incluso en algunos casos San Valerio utiliza idéntico estilo y vocabulario en la descripción del trayecto. Desde la publicación del artículo de Ferotin nadie duda de la autoría de Egeria para el pergamino de Arezzo. Existe otra referencia que permite rellenar algunas de las lagunas de los primeros folios ausentes del manuscrito: el Liber de locis sanctis de Pedro Diácono, quién también menciona a la peregrina gallega.

El nombre [editar]

Los distintos códices que se conservan de la carta de San Valerio recogen su nombre de diferentes formas: Aetheria, Echeria, Etheria, Heteria, Eiheriai o Egeria. Ferotin se decantó por la opción de Eteria, o Etheria, al igual que autores como Heraeus, Mesiter o García y Villada. En cambio Lambert,10 Pétré, W. Lindsay o J. F. Montfort propusieron la grafía Egeria, por figurar así en el Liber Glossarum, anónimo del año 750, en los catálogos de la Biblioteca de San Marcial de Limoges (Itinerarium Egerie abbatisse), y en algunas variantes de la carta de San Valerio. Esta última forma (Egeria) se puede considerar la forma más extendida en todas sus referencias, constando esa grafía incluso en una colección de sellos españoles dedicados a este personaje.11

El viaje [editar]

Gracias a la pax romana, una ciudadana del Imperio podía viajar desde Gallaecia hasta Mesopotamia casi sin obstáculos. Esto sucedía entre los años 381 a 384.
La narración describe con detalle el modo de viajar a través del cursus publicusromano, la red de vías utilizadas por las legiones en sus desplazamientos (una red de 80.000 km), empleando como hospedaje las mansio, o casas de postas, o en otras ocasiones acogiéndose a la hospitalidad de los monasterios implantados en oriente desde hace años, pero todavía casi desconocidos en occidente. Varias menciones a lo largo del manuscrito sugieren la posibilidad de que contara con algún tipo de salvoconducto oficial que le permitió recurrir a protección militar en territorios especialmente peligrosos.12 El Itinerarium se divide en dos partes: la primera narra el viaje y comienza cuando Egeria está a punto de subir al monte Sinaí, tras haber visitado Jerusalén, BelénGalilea y Hebrón. Desde ahí se dirige al monte Horeb, y regresa después a Jerusalén atravesando el país de Gesén. Viaja después al monteNebo y a Samaria, y cuando se cumplen tres años de su partida vuelve de nuevo a Jerusalén y decide regresar a Gallaecia. Durante su regreso visita Tarso, se detiene en Edesa, visita Siria y Mesopotamia, y de nuevo a Tarso. Desde ahí pone rumbo aBitinia y Constantinopla. El diario del viaje termina en ese punto, aunque antes de concluir aún expresa su deseo de visitar Éfeso. La segunda parte del diario describe la liturgia tal y como se lleva cabo en tierra santa, en oficios de diario, domingo y durante las fiestas de Pascua y Semana Santa.

Notas [editar]

  1.  "Varios de los autores que se han ocupado de Egeria han tratado de averiguar su patria. Mientras no se descubran las partes que faltan del Itinerario, sobre todo las primeras páginas, en las que probablemente habrá algún dato decisivo para fijarla, tenemos que contentarnos con lo que dice Valerio en su carta a los monjes de El Bierzo; pues cuanto dijeron los primeros escritores que se ocuparon del problema son hipótesis sin fundamento, por haber ignorado esta carta.
    El primero que trató de averiguar el lugar de origen de la autora del Itinerario fue Gamurrini. Después de darle el nombre de Silvia de Aquitania, le asignó como patria la Galia Narbonense (...). Pero la carta de Valerio es la que nos ha revelado el verdadero autor del Itinerario y su patria; entre otros datos preciosos está éste, esencial: Egeria, extremo occidui maris Oceani litore exorta, Oriente facta est cognita, «nacida en el extremo litoral del mar Océano occidental, se dio a conocer al oriente». La palabra de Valerio, exorta, de suma importancia, ha sido mal traducida por H. Petré:Partie des bords extrêmes de l'océan à l'occident, elle s'est fait connaître à l'orient. Enrique Flórez observa con razón que esta frase de Valerio nos hace saber que Egeria era indígena de esta provincia bañada por el Océano occidental, de la cual habla, y que el mismo Valerio llama extremidad de esta región occidental, en la que él se hallaba al hablar de la ida de Egeria al Oriente. Y así, Ferotín concluye que Egeria había nacido en Gallaecia. (...)
    Las frases que emplea Valerio al hablar de la patria de Egeria no son vagas o arbitrarias, sino precisas y técnicas, las mismas que empleaban los historiadores y geógrafos españoles del tiempo: Idacio, en su Chronicon e Isidoro en su Historia Gothorum, Vandalorum, Suevorum. (...)
    De todo lo dicho podemos concluir que la patria de Egeria es España, en un lugar comprendido dentro de la «Provincia Gallaecia». Precisar más el lugar donde nació Egeria no es posible en el estado de nuestros estudios."
    Arce, A.: Itinerario de la Virgen Egeria (381-384). Editorial Biblioteca Autores Cristianos. Segunda Edición (1996). ISBN 84-7914-219-7, páginas 23 a 27.
  2.  Epistola de Beatissimae Echeriae laude, San Valerio: Quae extremo occiduis maris Oceani litore exorta oriente facta est cognita.(Ella, nacida en el extremo litoral del mar Océano occidental, se dio a conocer al Oriente.)
  3.  Díez Fernández, Florentino, prologo-presentación del libro "Egeria. Itinerario" (edilesa, 2007, colección: biblioteca leonesa de escritores), José Antonio Balboa de Paz, "Historia de El Bierzo" (Instituto de Estudios Bercianos, 1994)
  4.  En el manuscrito de Carucedo se denomina “Echeriai” a la monja viajera, siendo traducido por diversos autores como Euqueria, entroncándola así con Euquerio, tío de Teodosio el Grande. (Heraeus, W: Silviae vel potius Aetheriae Peregrinatio ad loca sancta, Heidelberg, 1939).
  5.  San Jerónimo, carta a Clesifonte (Epist. 133,4.3)
  6.  Varios historiadores la consideran monja, aunque el movimiento monacal se está instalando en occidente por esas fechas, y todavía no se conoce ninguna comunidad cristiana de mujeres a las que se pueda denominar «monjas» en el sentido actual del término
  7.  Epistola Ad fratres Bergidensis, cfr. Flórez, XVI, 391-416; PL 87,439-456
  8.  Gamurrini G. F.: Sancti Hilarii Tractatus de Mysteriis et Hymni et S. Silviae peregrinatio ad loca sancta, quae inedita ex codice Arretino deprompsit.Roma, 1887.
  9.  Ferotin, Mario: Le Véritable auteur de la Peregrinatio Silviae la vierge espagnole Aetheria, Revue de Questions Historiques, LXXIV, 1903, p. 367-397.
  10.  Lambert, A.: Egeria. Notes critiques sur l tradition de son nom et celle de lItinerarium. Revue Mabillon, XXVI, 1936, p. 71-94
  11.  1984 "XVI Centenario del viaje de la monja Egeria al Oriente Bíblico"
  12.  "A partir de este punto despachamos a los soldados que nos habían brindado protección en nombre de la autoridad romana mientras nos estuvimos moviendo por parajes peligrosos. Pero ahora se trataba de la vía pública de Egipto, que atravesaba la ciudad de Arabia, y que va desde la Tebaida hasta Pelusio, por lo que no era necesario ya incomodar a los soldados". Esto apoyaría la teoría del parentesco de Egeria con alguna familia importante de Roma.

Bibliografía [editar]

  • Torres Rodríguez, C.: Egeria, monja gallega del siglo IV. Colección personajes gallegos. Ediciones Galicia (1976)
  • Arce, A.: Itinerario de la Virgen Egeria (381-384). Editorial Biblioteca Autores Cristianos. ISBN 84-7914-219-7

Enlaces externos [editar]

Leer más...

EL MAGOSTO: FIESTA BERCIANA

EL MAGOSTO: FIESTA BERCIANA


EL MAGOSTO: FIESTA BERCIANA



ORÍGENES:

Existen dos explicaciones, como más convincentes, sobre la raíz y derivación del vocablo “magosto”: una sería la interpretación de que procedería del latín “magus ustus”, es decir, gran fogata u hoguera y la otra defiende la teoría de que magosto proviene de “magno”, en su acepción de grandeza, como algo esotérico relativo a “magus” o hechicero.

La celebración, indudablemente, es de génesis pagana siendo después adoptada por la religión cristiana. De esta manera, surgió como una efeméride de carácter agrario, situándose sus inicios en la Prehistoria, una vez que el ser humano va adquiriendo paulatinamente una conciencia individual, al mismo tiempo que de integración grupal.

Es, por consiguiente, una fiesta ligada al culto a la fecundidad; de ahí su vinculación directa con el fuego o lumbre que alude al sol, vivificador y fecundador de la tierra.

Se trataría, asimismo, de una comida o ágape comunitario y ritual que busca reforzar los lazos en la comunidad dentro del marco del mundo rural berciano. Por tanto, tiene unos rasgos alegres y vitalistas y es una muestra de reconocimiento y acción de gracias por los frutos cosechados y recogidos, así como un homenaje implícito a los totémicos castaños y a su producto, la castaña.

Con posterioridad y, por influencia religiosa, fue asociada a los santos y fieles difuntos, trasladándose y fijándose como fecha de celebración el día 1 de noviembre, sin perder su primigenia concepción de conmemoración de la muerte en el recorrido solar anual.

Más tarde, en las tierras orensanas del entorno capitalino, se decidió utilizar la fecha del día 11 de noviembre, según el Santoral dedicado a San Martiño de Tours, santo patrón de la ciudad de las Burgas. De Orense se extendió dicho cambio a varios lugares de Galicia e, incluso, del Bierzo. De este modo fue dotada la festividad de nuevos matices sin que perdiera un ápice de su originalidad, personalidad y espontaneidad en el ánimo del pueblo y en la raigambre del conjunto de tradiciones.

En la averiguación de las pautas etnográficas antiguas, resulta que la castaña era un símbolo, en cierta forma, del alma de los difuntos. Históricamente otoño, castaño y difuntos se encuentran interrelacionados en la celebración del magosto.

Se piensa y entiende que la castaña que se consume es como un alma liberada del purgatorio, lugar transitorio del más allá. Por ello, concluido el magosto, era deber y obligación dejar algunas de las castañas asadas esparcidas por el suelo con la finalidad de que acudieran los espíritus de los fallecidos para calentarse y participar del evento. Eran, pues, las castañas destinadas a “la parroquia de los muertos”.

El escritor del “Resurgimiento” gallego, Murguía, asociaba la fiesta del magosto con un acontecimiento funerario, en el que castaña y vino nuevo protagonizarían los papeles de muerte y vida, respectivamente. Hoy, producto de la modernidad, los magostos se sirven de las antiguas eras de las casas, de las bodegas, de las barbacoas y chimeneas de las cocinas para su mejor disfrute. Sin embargo, la esencia y espíritu festivo se conserva y así, si se da un día soleado, el emplazamiento en un sitio de un descampado es lo ideal para gozar de una tarde al lado de la lumbre y con los aromas del campo, trufados de humedad.

TRADICIÓN MAGOSTERA:

Para nuestros ancestros, y en parte ahora, el magosto era una merienda-cena por su duración. Se realizaba y disponía en la primera quincena de noviembre, en los días inmediatos al Día de Difuntos o al de San Martín.

Una vez acabada la comida, a partir de las tres de la tarde, se iniciaban los preparativos y se repartían las labores entre un grupo numeroso de amigos. Encaminándose todos con destino al monte, se juntaban con otros conocidos o amigos y con integrantes de otras familias, siendo lo primero establecerse en un lugar idóneo o adaptado convenientemente (un amplio descampado, un cruce de sendas o caminos, una larga laja o roca plana,…), con objeto de que el fuego no se saliera de unos límites.

Se enciende la lumbre, que al principio levanta mucho humo. Al poco rato la llamarada aumentará de volumen y altura y todos se aproximan como hechizados o encantados, cual embrujo.

Se efectúa un corte en cada castaña para que no exploten en la lumbre y no salten como pequeñas bombas. Cuando todos los rescoldos casi se extinguen por sí solos, se apilan las brasas, se coloca una parrilla o rejilla y en ella se encaja una lata con agujeros y se rellena de castañas hasta menos de la mitad. Es preciso darle vuelta al tambor o lata con un palo o mango a fin de que se asen sin “torrarse”. Aguardaremos a que estén en su “justo punto”.

Mientras que están asándose tranquilamente las castañas, los demás se emplean en preparar y adecuar el sitio mejor donde comerlas, haciendo cucuruchos para realizar el reparto y poder llevarlas. La reunión no sería tal si no se complementara a base de juegos populares, danzas y bailes, bromas, relatos de cuentos e historias, cantares,…

Y de todo y para todos y aquí cabe mucho: los niños y “chavalada” asistente aprovechan el final para llevar a cabo todo tipo de travesuras: se persiguen unos a otros para tiznarse y pintarse con la ceniza, acto o rito que algunos entienden como “de buena suerte”.

Otra variante del magosto es el organizado por la juventud en ciertos pueblos. Como una especie de ceremonia, a la velada del magosto no le faltará de nada. Los mozos aportan el vino de prueba y nuevo- el primero de la cosecha cercana- y, mientras tanto, las mozas recogen los frutos del castaño.

Y, ya todos juntos, se dedican a acarrear el heno seco y hojarasca, las agujas de pino, tojo y laurel y, sobre este montón a encender, se ponen las castañas bien esparcidas. A las castañas, previamente, se les ha practicado una pequeña hendidura con una navaja. Como colofón, se recubre todo con una nueva capa de hierbas y hojas secas. A continuación, se prende el fuego empezando por la capa inferior y el tamaño y fuerza de las llamas nos indicarán que, en cuanto sólo queden las pequeñas brasas, hay que retirar las castañas asadas y listas para comer. Con el vino (en ciertas zonas endulzado con miel), chorizos y pan se conforma un menú exquisito y, en la tertulia de sobremesa, es costumbre organizar juegos, contar chistes, inventar cuentos de ánimas, de monstruos y de terror y cumplir con las típicas “faenas”, escondiéndose cosas o guardando la ropa de los otros.




FIESTAS SIMILARES O HERMANAS:

Se da una coincidencia en varios aspectos comunes con otras celebraciones de la geografía peninsular, que serían equivalentes a nuestro magosto. Como se puede suponer, en buena parte del Norte de España se cultivaron castaños, en mayor o menor medida, de forma semisalvaje.

El magüestu (denominado también amagüestu, magostu o amagostu) es la fiesta homóloga asturiana, muy semejante, al magosto. Su principal nota diferencial está en la bebida para acompañar las castañas, que es la sidra dulce.

En la vigilia de Todos los Santos se celebra lo que se llama “Magüestu de Difuntos”, en el que se convoca a todas las familias del lugar para que asen las castañas en una hoguera común, que es rodeada por los comensales. Como cierre o fin festivo, se lanzan y desechan las castañas sobrantes bajo una cantinela o estribillo que dice: “¡Estu, ye pa que xinten los difuntos!”

En tierras cántabras el asado de castañas recibe, asimismo, el nombre de Magosto. Esta fiesta tiene una antigüedad que casi se pierde en la noche de los tiempos, siendo particularmente seguida con intensidad en muchos pueblos de la Región. Destaca, sobremanera, el acompañamiento de la música de folclore popular, con sones e interpretación especial por causa “del pitu y del tambor”, imprescindibles en tantas canciones típicas montañesas.

En Sanabria, comarca en tierras zamoranas, constituye una de las celebraciones más populares y apreciadas. Por este motivo se suelen congregar los sanabreses, ya un poco avanzada la temporada otoñal, para efectuar la recolección de la castaña que desemboca en la cita tradicional de las familias el día de Todos los Santos, durante la cual se degusta el fruto asado con miel, o bien cocido con leche. Lógicamente, estas fiestas acostumbran a llevar aparejados momentos de alegría, al toque de las piezas de siempre (jotas, corridos y agarrados) según el ritmo y armonía de la “gaita de fole”, instrumento exclusivo de esta zona, del tambor y del pandero.

“Gaiztanerre” o gaztañarra es como se conoce a esta celebración en el País Vasco. Difiere del resto de fiestas mencionadas en que las castañas asadas se cenan con el buen acompañamiento de caracoles o morokil (pasta o masa confeccionada a base de harina de maíz). Por otra parte, en tiempos pretéritos, las castañas, o mejor, los erizos eran almacenados en puntos situados al aire libre, que recibían el nombre de “ericeros”, en las proximidades de los castaños, para poder ir sirviéndose de ellos según las necesidades reales.

La variante, en Catalunya, de esta fiesta tradicional se denomina “la castañada”. Su peculiariedad estriba en que se degustan castañas asadas y, no sólo eso, sino que se sirven también productos del país para endulzar el paladar: “panellets”, boniatos y fruta confitada o compota. La bebida típica y singular de la castañada es el moscatel.

Una justificación al hecho de tomar e ingerir esta clase de alimentos tan sumamente energéticos viene de una leyenda de alguna población: durante toda la noche de Todos los Santos, víspera del día de los difuntos, era habitual tocar a muertos ininterrumpidamente hasta el amanecer. Para ello los amigos y parientes surtían debidamente a los osados campaneros de alimentos para que superaran su dura tarea y todos, en compañía, daban cuenta de estos alimentos vigorizadores para no desfallecer ni abandonar el empeño.

En tierras extremeñas, se refiere el término “chaquetía o chiquitía” a la merienda que los días 1 ó 2 de noviembre se realizaba como una salida al campo y en ella se consumían frutos secos y otros manjares: higos pasos, nueces, bellotas, granadas, castañas y preparados artesanos, como el dulce de membrillo. Asimismo, siempre estaban presentes diversas tortas típicas, bollas y panes especiales para la ocasión. Son una buena cantidad de pueblos los que conservan el hábito de que los muchachos salgan en pandilla, pidiendo productos por todas las casas.

El magusto es como se llama la celebración en honor a la castaña en el vecino Portugal. En esta fiesta la gente se presta a hacer bromas, se manchan y embadurnan con la ceniza residual y cantan canciones y coplas. Se lleva a cabo en tres momentos diferentes: el día de San Simón, el de Todos los Santos o en el día de Santo Martiño. En la Aldea Viçosa, “el Magusto da Velha” es una especificidad local. Leite de Vasconcellos considera al magusto como un vestigio o recuerdo de un antiguo sacrificio para honrar a los muertos. En Barqueiros se refiere una tradición legendaria que manda acondicionar, en la medianoche, una mesa con castañas con el objeto de que todos los muertos de la misma familia se reunieran para comer; a la mañana siguiente, nadie se atrevía a tocarlas pues estaban “babadas de los difuntos”.





EL MAGOSTO EN EL BIERZO:

Esta ya consolidada fiesta castañera se debe programar con antelación, realizarse en una tarde soleada y, con anterioridad, los grupos y personas han de estipular y acordar lo que se compromete a traer cada uno. Es indispensable, como mínimo, la abundancia de castañas y del vino nuevo, hace pocas semanas fermentado. Es ya como obligado completar lo mencionado con otra serie de aportaciones: chorizos, churrasco,…

Como todo rito o liturgia profana, el magosto tiene fijada su hora, entorno a las 5 de la tarde, y sus días habilitados: los más cercanos al día de difuntos o al de San Martín (siempre en el mes de noviembre).

El aire y perfume de las noches de los días 1 y 11 de noviembre impregnaron desde antiguo el Bierzo de aroma perfumado, de esencia de castañas asadas. El magosto era el momento ideal para, después de pasado el equinoccio, se dieran por definitivamente acabadas las cosechas cíclicas y, en esta última década, ha tenido un progreso continuado en cantidad y calidad y reconocimiento social.

Proclamada, por tanto, la castaña como “reina de un solo día” y mientras se cocina emitiendo su olor característico e inconfundible, todos los familiares y amigos se convidan y se animan en las horas nocturnas con el influjo que predispone al buen ambiente, procedente de las brasas o tizones del lumbre de suelo (“lareira”) o de la luminosidad acaparadora de las llamas en la soledad del cielo raso.

Los niños no olvidarán su divertido quehacer: cogerán un puñado de ceniza y se ennegrecerán sus rostros, de lo que de ninguna manera han de escapar o librarse los adultos. Entre carreras, gritos, chillidos, pelar castañas, cortar rodajas de chorizo, charlas, “barullo” y pequeños tragos irá transcurriendo una noche encalmada y serena tan especial que, nuevamente al calor de la hoguera, intentará hermanar y acercar a los vecinos por medio de la fuerte ligazón de la tradición. Lo cual se resume acertadamente en este refrán: “Por San Martiño se hace el magosto con castañas asadas y vino o mosto”.

Con el afán de no ser demasiado prolijo, se enumeran seguidamente una serie de lugares que aparecen como ejemplos de cómo el magosto está resurgiendo, cada vez con más fuerza. Al no poder citar los más de cien pueblos que han previsto ya su magosto, simplemente se enunciarán algunos, al azar.

La localidad de Labaniego, en el municipio de Bembibre, ya tuvo su magosto el pasado día 7. Con la excusa de esta reunión se programaron un conjunto de actividades, entre las que destacó la proyección del documental “Paisajes interiores”, que nos muestra la historia de la minería del Bierzo y Laciana a través del testimonio de tres mineros de tres generaciones sucesivas y de la misma familia.

La Pedanía de Valdefrancos, en Ponferrada, aprovechó la ocasión de su magosto para reivindicar y demandar de Diputación unos mejores accesos en toda la Cuenca del Oza, desde San Esteban de Valdueza hasta Peñalba de Santiago.

El sábado 7 de noviembre también fue elegido como el apropiado para montar magostos populares en cinco enclaves tradicionales y de trayectoria importante:

- La cita bercianista (PB) de Montes de Valdueza se enriqueció en cierta forma pues, aparte de la oportunidad para gozar de la gastronomía de la zona, se planeó un recorrido o ruta por el pueblo, con tarde de puertas abiertas para los visitantes al Monasterio con el majestuoso paisaje del Valle del Oza como marco o escenario incomparable.

- En esta misma fecha, el Ayuntamiento de Villadecanes-Toral de los Vados organizó su tradicional y singular magosto.

- El Ayuntamiento de Camponaraya también invitó a su concurrido magosto con un buen menú (bollo preñao, patatas asadas, vino y ferbudo), en el Recinto Ferial, al módico precio de 2€.

- El Ayuntamiento de Fabero comunicó, asimismo, que invitaba a todos los habitantes de su municipio, al igual que a todos aquéllos que quisieran acudir a disfrutar de una agradable y amena tarde otoñal. Gratuitamente, se ofrecía empanada, castañas asadas y otras delicias para probar.

- En Balboa, el “no va más”: tres días seguidos para la Fiesta del Magosto Celta, con castañas asadas en el genuino chambombo, además de “los patacos”. Actuaciones musicales de grupos celtas y folclóricos para divertir a las personas que decidieron asistir. Y no se queda ahí lo anunciado, puesto que se hizo una demostración de Filandón no Souto, en el que intervinieron los jóvenes del Valle contando historias, leyendas y relatos entre los castaños, partiendo desde el pueblo hasta llegar al soto.

Mención única y aparte se merecen dos magostos de la Cuenca del Sil (Santa Marina y Páramo). El primero tiene la declaración concedida de Fiesta de Interés Turístico Regional y el segundo se ha hecho coincidir con el Mercado Medieval Tradicional, digno de visitar, cumpliendo este año su II Edición.

Como servicio ciudadano, por si alguien se vio imposibilitado de disfrutar del magosto berciano, cabe poner en conocimiento de todos que el sábado día 14, en Bárcena del Bierzo, se organiza el Magosto-bis del Partido del Bierzo, como homenaje a los pueblos que inundó el Pantano hace ahora medio siglo.

Y, para cualquier rezagado, aún le quedaría otra oportunidad: el magosto deportivo de las Peñas de la S. D. Ponferradina, en los aledaños del Estadio.

Y el que subscribe va a deleitarse, con su aquiescencia, con unas castañas en leche “migadas” y, para mañana, vamos a ver si se puede aderezar un buen plato con castañas cocidas, inexorablemente con sus condimentos y aditamentos (lacón cocido, “cachola” y chorizos). Como lo haría mi abuelo, ni más ni menos.

MARCELINO B. TABOADA

Leer más...

VIAJE INTERIOR / Vírgenes aparecidas


VIAJE INTERIOR / Vírgenes aparecidasPDFImprimirE-Mail
sábado, 31 de octubre de 2009
ChanoPor Valentín Carrera /  En miles de pueblos de todo el orbe cristiano hay una virgen que se aparece en un árbol o en una cueva, sea la Morenica, la de Fátima o la de Covadonga; o un santo al que cuatro bueyes enteros no son capaces de mover de un descampado y hay que construirle la ermita allí mismo; o un apóstol matamoros que aparece nueve siglos después de muerto enterrado en un bosque de Galicia. Experimentemos, lector, pon en Google “vírgenes aparecidas en un tronco”: en 0,53 segundos de búsqueda aparecen 9.000 resultados.  La Virgen de los Parrales, la Virgen del Vico, que apareció en una retama; la Virgen de Castejón, sobre un espino en Nieva de Cameros; la Virgen de Villa Rica, la Virgen del Tajo y la de Anguiano, las tres en una encina como la de Ponferrada; la Virgen del Roble, en un roble de Sorzano; la Virgen de la Armendaña, en un acebo; la Virgen de Valvanera, en un roble del que brotaba una fuente y un enjambre de abejas; la del Saz de Alhóndiga, en Guadalajara, en un sauce; la de Venado Tuerto, en un fresno... y así hasta nueve mil. Debemos aproximarnos a estas leyendas como lo que fueron: ficciones nacidas de la ignorancia, amuletos contra la peste, alucinaciones de una pastorcilla hambrienta, banderines de enganche para las Cruzadas.

Valentín Carrera, Viaje interior por la provincia del Bierzo / Fotografía Anxo Cabada
Leer más...

Religiosidad testamentaria en la Villa de Ponferrada, 1650-1800

Leer más...

De la energía del Carbón al Museo Nacional de la Energía

Central Térmica de la Minero Siderúrgica de Ponferrada
De la energía del Carbón al Museo Nacional de la Energía

A través del siguiente reportaje, recorremos lo esencial de la historia de este edificio industrial que significó la modernización de Ponferrada y el despegue del sector dinamizador de la Comarca, el carbón. Hoy un vestigio, un sello de la ciudad en otro tiempo, en pocos meses renace su historia como Museo Nacional de la Energía.

(coloque el puntero sobre las imágenes para la descripción de la fotografía)

Primeros pasos

La MSP se fundó como empresa minera en 1918 con un capital de 30 millones de pesetas, y con el objetivo de explotar los yacimientos carboníferos de El Bierzo y Laciana.
Los estudios realizados a finales del S.XIX por Julio Lazúrtegui sobre las explotaciones de hierro de coto Wagner, los hulleros de Laciana, la Ley de Protección industrial del entonces ministro de Fomento, Francisco Cambó, y las expectativas económicas que generaba la postura neutral de España en la Primera Guerra Mundial, creó el escenario idóneo para el nacimiento de la Minero Siderúrgica de Ponferrada como agente productivo para estas materias demandadas internacionalmente.

En esa época, MSP adquiere 270 hectáreas de terreno en Ponferrada, al oeste del conocido barrio de La Puebla para levantar la siderurgia, pero la crisis al final del conflicto mundial hace desistir el proyecto de la nueva Vizcaya en El Bierzo.

En todo caso, en 1920, el presidente de la compañía, José Luís de Ussia y Cubas, conde de los Gaitanes, solicita la construcción para un proyecto de fábrica de briquetas con pequeña central térmica para su alimentación energética y un lavadero de carbones. Su ubicación, en una margen del Sil para tomar el agua necesaria para la refrigeración de las máquinas por un canal paralelo al río de unos 150 metros de longitud.
En torno a esta primera infraestructura se creó la línea de ferrocarril Ponferrada-Villablino, que posicionó al Bierzo como zona de desarrollo de este transporte en una franja norte poco propicia para ello. Todo para generar una red de abastecimiento de carbones desde las minas a la central.
Sobra decir que estos primeros pasos supusieron el boom de las explotaciones de las cuencas mineras.

vista general de la primera, segunda y tercera central

Esta primera térmica, de 800 kw/h de producción nace para el consumo de la empresa, las oficinas y planta de briquetas. Así las cosas, estas briquetas fueron esencialmente el origen de una industria que acabaría por considerar la producción eléctrica como un negocio en sí.
De esta fabrica llegan a nuestro días el edificio más pequeño del grupo de tres que forman la antigua MSP. En forma de “T” y con la chimenea de ladrillos como elemento identificativos.
Aquí trabajaban 25 operarios.

entrada del carbón a la central. Descarga desde el ferrocarril válvula de salida de las cenizas de las calderas

Ampliación del 27

Las demandas de la compañía cada vez son mayores, y en 1927 se considera ampliar la central para que sea además suministradora. El estudio y proyecto se redactan en 1928, y a comienzos de 1930 el nuevo edificio estaba listo.
Se trata del edificio mediano, o la pequeña de las dos naves principales del conjunto industrial en la zona. Con capacidad para 6.000 kw de producción, su diseño es hermano de la construida en esta época por MSP en Villablino, de 1.100kw y que aprovechaba sobrantes de la central de Ponferrada. De hecho, desde el panel de mandos de esta central se controlaba la producción y los niveles registrados en Laciana en tiempo real. Todavía hoy puede verse el panel de supervisión de Villablino.

paneles de control panel de control de la central de Villablino

interior de esta central (primera ampliación)Este edificio de ladrillo rojo que suponía la ampliación en Ponferrada, consta de dos alturas con seis pequeñas chimeneas de metal en su cumbre.
En su interior se divide en dos naves, una de calderas y otra de generación con tecnología alemana. Incluso algunos de los 80 empleados que se ocupaban ya de la central, eran Alemanes.

Desde el punto de vista técnico, seis eran las calderas alimentadas por dos turboalternadores Ljungstrom y marca Stal, fabricados en Colonia (Alemania) de 2.800 kw/h.

Segunda ampliación. El proteccionismo del franquismo

interior de la última central (segunda ampliación). Imagen de la calderaTuvo lugar en 1944 y de ellas resultó el edificio más identificativo del conjunto industrial.
De nuevo la escala era mayor, una construcción de tres alturas en ladrillo rojo, al costado oeste de la anterior central, que se mantendría operativa.
Las 4 chimeneas metálicas que sobresalen 10 metros desde la techumbre han llegado a nuestros días.
Esta ampliación comenzó y culminó en un año 1945, al abrigo del franquismo, que forzó la extracción del mineral en las cuencas bercianas al no poder contar con otro recurso exterior, tanto por el aislamiento tras la Guerra Civil como por la II Guerra Mundial que dificultaba cualquier proyecto de mercado estable.

las chimeneas en el interior de la naveEn el interior del que sería postrero edificio, las nuevas calderas Babcok&Wilcox, que desarrollaron una capacidad de producción de 15.750kw/h.

El final de la central MSP

En 1949, Endesa concluía la construcción en el barrio de Compostilla de su primera central térmica, Compostilla I, contigua a la de MSP y cos dos grupos de 25mw de Brown-Boveri, que arrancan el 12 de julio y 13 de octubre respectivamente. En 1954 se amplía con otro grupo de 57mw y en 1957 con otro de 60 mw.
Sólo dos años después la intratable potencia de Endesa expande su capacidad energética con la construcción en Cubillos de Compostilla II, que sustituiría a su predecesora en 1974.

Antes, en el 71, MSP no puedo resistir por más tiempo la pujanza de la compañía eléctrica, y el 16 de julio, el director de Energía y Combustibles Francisco Pérez Cerda, certificaba la baja como central de producción energética.

Re-historia

Casi desde ese momento se iniciaba la historia negra, casi hasta la desaparición por el grado de conservación, de la central de MSP, hasta que en 2007 el propietario de la compañía cede a la Fundación Ciudad de la Energía, con mediación del consistorio ponferradino, la titularidad del ya vestigio industrial.

zona de duchas y vestuario de trabajadores

Los planes de la CIUDEN, en marcha desde hace escasas semanas, transformarán en 2011 este edificio en uno de los elementos principales del futuro Museo Nacional de la Energía, junto a Compostilla I y el entorno del Parque Museo que vertebrará ambas centrales y los barrios de Compostilla y La Puebla… sin duda otro sello de Ponferrada, que esta vez será del s.XXI y reescribirá la historia de un nuevo proyecto que recogerá la sección hitórico-antropológica del carbón.

Se explicará tanto la extracción como el transporte y llegada del carbón, así como el funcionamiento de la central con la rehabilitación de todos los elementos.
En definitiva, se recreará el recorrido del carbón dentro de la central.

Los visitantes ingresarán por el muelle de carbones, donde se descargaba el mineral. Seguirán el recorrido de la materia prima para conocer cómo funcionaba la central y la manera de transformar esa masa negruzca en energía.
Conocerán las naves de calderas, turbinas, y recovecos de la central.
La historia se rescribe, se reinventa, se rehace, desde 2011. Y todos estamos invitados esta vez a conocer qué más hay detrás de ese edificio que para muchos ha sido durante años un gran desconocido.

esta sirena marcaba el inicio y el fin de los turnos a los trabajadores

Leer más...

Leyendas de moros y tesoros en El Bierzo

Leyendas de moros y tesoros en El Bierzo

Autor: MAÑANES PEREZ, Tomás; ALONSO PONGA, José Luis
-.-
Algunas leyendas alusivas a los moros

Andando por las tierras del Bierzo, nos hemos encontrado con una serie de leyendas que hablan de los moros como unos pobladores legendarios. que han habitado la comarca en unos yacimientos arqueológicos localizados (1).

Estos personajes han vivido, han trabajado, han cavado cuevas para su refugio y para ocultarse a las miradas de cualquier vecino curioso.

En el Bierzo, y siempre según la leyenda, los moros, vivieron en: "Los castillos" en el término municipal de Cariseda, en. "El Calvario" (Tombrio de Abajo), "El corón" (La granja de S. Vicente), "El Castro" (Santa Marina de Torre), La Corona del Castro" (S. Andrés de las Puentes), "El callejo de los moros" (Vega de Espinareda), "El Castro" (S. Julián de Vega de Valcarce), "La Cortiña de los mouros" (Castañeiras de Balboa), "La Torre" (Barjas), "El Castro" (Ermide), "El Castrín" (Viñales), "La Corona del Castro" (Langre), "La Ría del Tesoro" (San Pedro Paradela), "La torca" y "El Barreiro" (Colinas del Campo de Martín Moro).

Todos estos poblados asociados con los moros, nos han dado en una comprobación arqueológica, que se trata de yacimientos en la Edad del Hierro, y de castros romanizados (2). Están situados en lugares elevados de fácil defensa, y sólo en ocasiones muy raras se aplican estas leyendas a yacimientos romanos en llana, como es el caso de "La Mezquita", en el término municipal de Requejo.

También los moros han construido cuevas para vivir y pervivir a lo largo de toda su historia, ya que según las leyendas continúan aún viviendo debajo de la tierra y a veces hasta se le aparecen a la gente cuando ésta se hace acreedora a tal confianza.

En la comarca del Bierzo, conocemos la existencia de cuevas de moros en: Barjas, en el lugar conocido como "A Cova" y "A Cova das gallas"; en Moldes en "La Peña", en Salas de los Barrios en "Matocalero"; en Ocero "El Reguerón"; en Villar del Acero "La Bramuda"; en Villar de las Traviesas "Cimadevilla"; en Castropodame "La cueva del moro"; en Salientes "La cueva la mora".

Los moros que viven en estas cuevas siguen haciendo su vida normal, o por lo menos la seguían haciendo hasta la época de la industrialización, que ha dado al traste con la mayoría de estas leyendas (3). Así en Villar de las Traviesas los moros que habitaban la cueva, iban a lavar la ropa al "arroyo San Lázaro", los de Salientes lo hacían en una cascada que hay debajo de la cueva, en Turienzo Castañero "las moras salían para que una pastora les peinase e iban a lavar al prau dominguín".

Estos pobladores legendarios se comunicaban entre sí por medio de cuevas de varios kilómetros de largas; ya que su estado de encantamiento no les permite entrar en contacto con todas las personas, se ocultan de la gente y solo se muestran en ocasiones excepcionales. En Castropodame, "La cueva del moro", va a salir a Astorga, e igual ocurre con la de Villar de las Traviesas, que sirve para poner en comunicación entre sí varios poblados moros.

En todas estas cuevas citadas, no se ha encontrado ningún vestigio de habitación humana, lo cual nos hace pensar que éstas, al menos en casos como los que tratamos, forman parte de todo ese folklore que tanto abunda en toda la geografía española. Desde siempre, el hombre ha creído ver en las cuevas y oquedades de las rocas, en los bosques, y demás elementos naturales llamativos, lugares propicios para la habitación de una serie de seres míticos, como son: enanos, gigantes, dragones, serpientes, etc., por eso, a nuestro juicio, en la cultura que estamos analizando, cuando los moros han pasado de ser hombres de carne y hueso para convertirse en personajes quasi-mitológicos, la imaginación popular les hace habitar aquí.

Las fuentes son otro elemento cultural estereotipado que podemos analizar en el mismo sentido que las cuevas. En Lillo, existe una fuente conocida con el nombre de "Fuente de la mora"; éste es uno de los pocos topónimos que hay en el Bierzo, aplicado y relacionado a los moros con los manantiales, sin embargo, en nuestro trabajo de recogida de datos por toda la provincia, hemos encontrado varias fuentes que llevan estos nombres, y normalmente son famosas porque sus aguas son abundantes y buenas. Cuando preguntamos el porqué del nombre de la fuente, la gente contesta que se llama así, "porque allí iban a beber agua esos señores"; algo así como si ellos mismos le hubiesen dado el nombre y sus buenas cualidades. En los pueblos leoneses de Tierra de Campos, conocemos dos fuentes que llevan el nombre de santos: S. Miguel y S. Gregorio; estas dos fuentes están situadas cerca de dos yacimientos arqueológicos medievales, que se conocen en los pueblos de alrededor como antiguas ermitas; pues bien, en los dos se da la misma leyenda: "El santo vivía en la ermita (actual yacimiento arqueológico) e iba a coger el agua a la fuente, por eso ésta lleva el nombre del Santo, y por eso el agua de esta fuente es muy buena". Este ejemplo es a nuestro juicio, ilustrativo de cómo, sobre fundamentos reales, se tejen las leyendas en los ambientes populares. Vemos cómo en estos casos los santos y en los anteriores los moros, actúan como númenes de las fuentes a las que comunican sus cualidades.

Otra característica de estos personajes era la de ser trabajadores, haciendo obras para el servicio de los pueblos, como en el caso de Santibáñez de Montes, donde se conoce un "Canal del moro", hecho por éstos según la tradición, aunque en realidad se trata de un canal romano (4). En Ocero, en el pago denominado "El Carballo", se dice que tenían una fundición de hierro, leyenda quizás surgida de la abundancia de escoria que se encuentra en el lugar, pero según estudios recientes, también en este caso es romano (5).

Otras veces el trabajo de nuestros personajes, es algo que raya en lo maravilloso, como la leyenda recogida en Cabarcos, según la cual, la llamada "Peña del Reloj", una gran roca encima de una montaña, la subió una mora. A nuestro juicio, esto es fruto de la creencia que el vulgo ha tenido siempre de que los moros han sido siempre personas dotadas de poderes extraordinarios.

¿Quiénes son los "moros"? Como hemos visto, por las leyendas que de una manera más bien resumida hemos expuesto, son unos personajes legendarios que están ligados a fenómenos la mayoría de las veces extraordinarios: Viven en cuevas bajo la tierra, son bienhechores, trabajan para el pueblo y son capaces de acciones mágicas.

Como ya se ha señalado, al hablar de los pobladores de estos lugares, el pueblo da el nombre de moros a los habitantes de cualquier poblado de la cultura castreña o yacimientos romanos (6); aunque estamos convencidos (si bien arqueológicamente no lo hemos podido comprobar), que el concepto "moro" se puede aplicar a todo lo antiguo, de manera que la expresión "de tiempo de los moros" o "lo hicieron los moros" no significa más que algo antiguo, sin indicar el tiempo histórico concreto. Sería una frase popular similar a nuestras expresiones: "antes de la guerra", "del año de la pana", etc.

Los moros serían seres míticos que entroncan con la mitología indo-europea y prerromana (7).

Origen de las leyendas de moros en el Bierzo. Las leyendas de moros, al menos en el Bierzo, no tienen su base histórica en la Alta Edad Media, fruto del contacto de Moros y Cristianos, puesto que en el Bierzo los moros no estuvieron sino en algunas correrías (8). Lo que sí podemos suponer es un fuerte sustrato de antiguos visigodos, lo cual se demuestra a partir de la vida de S. Fructuoso y luego por la abundancia de topónimos, que según Sánchez Albornoz, demuestran "una emigración de godos de fecha anterior a la emigración mozárabe de los siglo IX y X" (9).

Las pretendidas raíces de influencia árabe, son sólo producto de las llegadas de gran cantidad de mozárabes al filo del siglo X, que en el Bierzo nos han dejado muestras excepcionales de su arte (10), fundaron gran cantidad de monasterios y dejaron muchos topónimos como Torre Mauri (Tremor), Almazcara, Benuza, etcétera (11).

Así pues, las leyendas de moros han podido surgir de atribuir a los moros el haber vivido en lugares que sólo estuvieron habitados por mozárabes; en este sentido recordemos que los asentamientos alto-medievales están también en lugares altos, de fácil defensa, coincidiendo con los asentamientos castreños y tardorromanos.

Lo que es más probable, el Bierzo participa de la mentalidad de las demás regiones españolas, y atribuye a los moros la función que ya les señaló Caro Baroja: "Los moros, sean como gentes inferiores, sean como personajes antiguos dados a encantos u objeto ellos mismos de encantos, han quedado como entes proverbiales en el folklore de muchas partes de España" (12).

Los tesoros ocultos: Raro es el pueblo en toda la geografía española que no cuenta entre sus leyendas alguna alusiva a un tesoro escondido que todos sus habitantes saben dónde está, pero que sin embargo nadie se decide a descubrir. Nosotros no vamos a hacer un estudio de lo que estas leyendas representan para el conjunto cultural de la humanidad, sino de qué manera se han materializado en una sociedad rural.

El origen de estas leyendas, a la luz de los ejemplos recogidos en el Bierzo, es doble, coincidiendo con la doble materialización de dicho tesoro: Unos tesoros son acumulación de monedas hasta formar una olla llena de oro, un arca, una bolsa, etc. Otros tesoros están materializados en animales, yugos, bolas, mantos de oro, etc.

Respecto al primer tipo de tesoros, consistente en la aparición de monedas, vamos a hacer unas consideraciones previas para esclarecer el origen de este tipo de leyendas:
-según la convicción popular, los "antiguos" guardaban sus dineros en sitios inverosímiles; algunos de estos tesoros se perdían para siempre por simple olvido o por desaparición del dueño.
-a veces, se han encontrado fortuitamente estos atesoramientos en algunos yacimientos arqueológicos, bien sea en forma de monedas, como los tesorillos romanos o medievales, o bien en forma de auténticos tesoros de joyas como es el caso de La Aliseda, Guarrazar, etc.
-en la mayoría de los yacimientos romanos aparece algún resto numismático, aunque solo sea "un pequeño bronce".

Pues bien, con estas bases que hemos puesto, y que son fidedignas y comprobables, con este aparecer monedas en poblados que en otros tiempos han estado habitados, el pueblo llano ha tejido otras leyendas de tesoros que normalmente están escondidos en todos los antiguos yacimientos arqueológicos y ruinas de edificios.

Los lugares a los que con más frecuencia van unidos los grandes tesoros son aquellas ruinas que el pueblo tiene como de palacios o conventos -aunque en realidad no sean ninguna de las dos cosas- porque en el subconsciente popular aún se sigue uniendo el concepto de "palacio" y "convento" con los lugares donde se ha acumulado desde siempre la riqueza.

En el Bierzo hemos encontrado como yacimientos más representativos "Ruidebollos" en Villanueva de Balboa, "os barreiros" en Busmayor, "el castrín" en Viñales, por no citar más que unos pocos en los que se da la leyenda del hallazgo o la existencia de una olla de oro. El caso de Viñales es sumamente ilustrativo, y por eso lo transcribimos: "Cuentan que hace unos 150 años un individuo llamado Alejandro plantó una viña en el castrín y estando trabajando encontraron una olla de barro ya vieja y rota, y entonces les dio por excavar y sacaron una mesa de piedra y una olla que decían que contenía oro..." El anciano de quien procede esta comunicación asegura que él conoció la olla y la mesa en la bodega del dueño de la viña. Sin embargo, a nosotros lo que más interesante nos parece es que la olla que apareció debajo de la mesa, según nuestro comunicante, no se sabe con certeza lo que contenía, puesto que para afirmar que contenía oro, lo dice con un giro de posibilidad: "decían..."

En otros pueblos tampoco se ha podido comprobar el hallazgo, pero se habla de él, como es el caso de Losada, donde apareció un arca en "el convento", con la que se hicieron ricos las familias que la encontraron.

Sobre el segundo tipo de tesoros, aquéllos que según las leyendas se encuentran con más frecuencia enterrados, son:
-Animales de oro: En Pieros, en el pago conocido como "el picón", hay una corza de oro macizo enterrada; en Noceda en "Ceruñales" se señala la existencia de una cabra de oro; en Páramo del Sil en "la cabeza del castro" hay unas mulas de oro, junto a una bola de oro igualmente.

La existencia de animales de oro ha abundado en las leyendas populares desde toda la antigüedad, recordemos el caso del "Vellocino de oro" o del mítico "becerro de oro" de la Biblia (13).

Para dar una explicación de estas leyendas, nos permitimos servirnos de ejemplos de otras similares existentes en la provincia de León fuera del Bierzo, pero que creemos son ilustrativas. En varios pueblos de la Ribera del Esla hemos recogido datos de la existencia en yacimientos arqueológicos de "una piel de toro o de carnero" llena de monedas de oro", otras veces es "una piel de toro o de carnero que es ella misma de oro" y por fin "un toro, un carnero u otro animal de oro". Así pues, vemos una evolución dentro de las leyendas, primero sería la piel del animal que sirve como recipiente para meter monedas, luego la piel del animal que es el tesoro y, por último, es el animal el que es de oro macizo.

Nosotros creemos que este tipo de leyendas tienen un origen culto, como podemos apreciar en el siguiente ejemplo: en un yacimiento de la Tierra de Campos leonesa se halla "un becerro de oro enterrado"; lo curioso del caso es que en aquella zona, al menos entre el pueblo, la palabra becerro no se usa, por eso al preguntar nosotros "¿qué es un becerro?", nos respondían "debe ser algo así como un animal", lo cual demuestra que el pueblo tiene la idea de un tesoro, pero no sabe cómo está configurado, además demuestra que la leyenda no ha podido ser inventada por el pueblo, puesto que no conoce algunos de sus elementos, sino que ha sido un fenómeno de culturización, por el cual el pueblo ha hecho suya una leyenda contada por un señor de ascendencia cultural sobre él mismo, como es el sacerdote que le habla de un "becerro de oro" de los judíos.

Volviendo al Bierzo, las leyendas sobre animales están dentro de unas coordenadas mitológicas generales transmitidas por la gente culta que han prendido en el pueblo, y que el pueblo las cuenta a su manera citando animales conocidos por todos: corzos, cabras, mulas, etc.

Este tipo de leyendas, que también se dan abundantemente en la vecina Galicia, han sido también interpretadas como restos de antiguos cultos zoolátricos (14).

Se documenta la existencia también de aperos de labranza o de objetos de uso diario en varios pueblos. En Castañeiras de Balboa, en "el caho de la granda" se habla de un yugo de oro, al igual que en Villanueva de Balboa "Castañeiriños", y en San Tirso en el pago de "el Auteiro". En la Ribera de Folgoso se habla de unas cubas de oro enterradas ,en "el corón". En Castropodame, en un yacimiento arqueológico vecino a las minas romanas, se habla de un manto de oro.

Otras veces, las leyendas encierran un carácter moralizador y maniqueo. En Villar de las Traviesas se cuenta que debajo de "peña escrita" hay "un tesoro o un gas venenoso", el que levante la piedra y lo encuentre será para él, si es un tesoro se hace rico, pero si es un gas venenoso se expande y mata a todo el pueblo. Esta leyenda también se da en Valle de Tedejo, donde en "el Corón", en un túnel, "hay dos arcas, una de oro y otra de veneno, si abres la de oro te haces rico, pero si abres la de veneno te mueres". En Turienzo Casteñero, aún van más allá "en las Torcas, hay dos arcas, una de oro y la otra de azufre, si se abre la de oro se enriquece "toda españa", pero si se abre la de azufre se envenena toda España también"; esta leyenda está tejida para hablar de la importancia que tiene el pueblo, que es algo así como el centro de la nación, puesto que en sus manos está el enriquecer o el destruir "toda España". En Labaniego hay una gran peña que está encima del pueblo dominándolo, la leyenda dice que esta gran peña está sujeta con una cadena de oro, si se quita la cadena, la piedra cae y destruye el pueblo.

En estos ejemplos vemos que los tesoros están guardados, ya no por verdaderos "monstruos", como lo estaban las manzanas del jardín de las Hespérides (14), sino por el miedo, la suerte... El tesoro está ahí, pero su alcance entraña un riesgo excesivo. Vemos una vez más la influencia que ha tenido sobre la cultura popular el maniqueísmo que impregna la cultura occidental y la religión católica. No es aventurado suponer que estas leyendas están influenciadas por las prédicas del clero, que habla de la inutilidad de conseguir pequeños goces que a la larga acarrean grandes males. Estas siguen de cerca el modelo bíblico del árbol de la ciencia del bien y del mal, en el que se castiga la ambición (16).

_______________________

(1) En nuestro trabajo de campo, hemos contado con la colaboración de Isabel Fernández, Mª Victoria Fernández Tercero, Gervasio Diéguez, Benedicta Merayo, Benito Alvarez Marqués, a todos ellos queremos darles las gracias desde aquí.
(2) MAÑANES PEREZ, T. El Bierzo prerromano y romano, León 1981.
GOMEZ NUÑEZ S. "Las vías romanas entre Asturica Augusta y Bergido Flavio y la situación probable de la ciudad de Interanium" B.S.G. 71, 1931, pág. 27 y siguientes.
(3) GONZALEZ REBOREDO, J. M., El folklore en los castros gallegos, Universidad de Santiago de Compostela, 1971, pág.
(4) MAÑANES PEREZ, T. El Bierzo prerromano y Romano.
(5) Ibidem.
GOMEZ NUÑEZ S. "D. Juan Manuel Muñarriz y la siderurgia del siglo XIII en la región del Bierzo" B.S.G. 75, 1925, págs.
(6) GONZALEZ REBORBDO, J. M., "El folklore..."pág. 19 ss.
(7) Ibidem., pág. 41 y ss.
(8) SANCHEZ ALBORNOZ, C., "Despoblación y poblamiento del valle del Duero". Buenos Aires 1966, págs. 149 y ss.
(9) Ibidem, pág. 153.
(10) GOMEZ MORENO, M., "Iglesias mozárabes españolas", Madrid, 1930.
(11) RODRIGUEZ FERNANDEZ, J., "Ramiro II Rey de León", Madrid, 1972, pág. 179.
(12) CARO BAROJA, J.: "Vidas Mágicas e Inquisición", T I., Madrid, 1976, pág. 49.
(13) Exodo 32, 1-7.
(14) GONZALEZ REBOREDO, J. M., "El folklore en los castros gallegos", págs. 67-68.
(15) GUIRAND, F., "Mitología general", Barcelona, 1971, págs. 202, 245.
(16) CENCILLO, L., "Mito semántica y realidad", B.A.C., 1970, págs. 52 y 55.
Leer más...

Estampas del bierzo enigmático y fascinante enterradas en la zanja del olvido


Leer más...