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LA PROVINCIA DE EL BIERZO EN LAS CUENTAS DE LA HERMANDAD DE CASTILLA.


La llamada provincia de El Bierzo aparece con profusión en la documentación hacendística del llamado Antiguo Régimen (siglos XVI al XVIII). Esta provincia berciana la podemos identificar con un partido fiscal. Desde luego esta provincia no tenía una organización específica, con órganos de gobierno propios como las provincias liberales del siglo XIX. A pesar de esto, no se puede negar la fuerte vinculación del corregidor de Ponferrada, oficial real de mayor rango en la región, con esta provincia. Esta institución reafirma su reconocimiento jurídico a nivel fiscal pero también judicial, gubernativo o militar.
                En artículos anteriores hemos visto la especificidad fiscal de la provincia de El Bierzo en diversos aspectos tributarios (servicios ordinarios y extraordinarios de Cortes, alcabalas, voto de Santiago…). En este caso analizaremos la implicación fiscal de la provincia berciana en las cuentas de la Hermandad de Castilla. Conviene decir que esta Hermandad era un cuerpo policial que perseguía los delitos de orden público en el medio rural. Su amplia organización territorial en la Corona de Castilla sirvió, en la segunda mitad del siglo XV, para la recaudación de ingresos de a Hacienda real. Los Reyes Católicos no convocaron Cortes para pedir servicios, de 1480 a 1498, y por lo tanto, se aprovecharon de las contribuciones de la Hermandad para obtener ingresos fiscales.
                Siguiendo los datos de las cuentas de la Hermandad de Castilla, publicadas por el profesor Miguel Ángel Ladero Quesada, vemos que en la relación de provincias que la componían figura la de Ponferrada. Esta villa tiene como nombre de la provincia berciana porque era la capital del corregimiento realengo. Provincias vecinas de la berciana eran las del Principado de Asturias, de León, las gallegas (Santiago, A Coruña-Betanzos, Mondoñedo, Lugo e Ourense), Zamora, Palencia, Valladolid, Salamanca, Ávila, Segovia, Soria y demás. Conviene decir que la provincia de Ponferrada tenía la peculiaridad de tener anejas las llamadas tierras del marqués de Villafranca del Bierzo. Recordamos que el marquesado se formó con las antiguas posesiones del conde de Lemos, confiscadas tras la sentencia arbitral, mediatizada por los Reyes Católicos.
                Ladero Quesada indica que “la contribución se cobraba aparte en los territorios de algunos señoríos singularizados como distritos a efectos del cobro: el condestable de Castilla, el marqués de Villafranca, los duques del Infantado y de Medinaceli (…)”. Se trata de un privilegio real concedido en este caso a los marqueses, ya que eran ellos los que controlaban la recaudación de su cupo de la contribución de la Hermandad en vez de los oficiales reales. Los reyes pactaban con estos grandes señores los cupos del pago, mediante el encabezamiento, “que eran muy inferiores a la que les corresponderían según el número de vecinos (…)”. Luego los marqueses de Villafranca salían claramente beneficiados con este desigual sistema de pago fiscal.
                Resulta de interés indicar que la provincia de Ponferrada tenía poca recaudación de la contribución, por su baja población y escaso territorio, en relación con otras provincias limítrofes. Así, mientras que León pagaba 1.468.940 maravedís (segundo año de la cuarta prorrogación), Ponferrada lo hacía con 235.000 mrs. y el principado de Asturias con 200.000 mrs.
 Además, se ha determinado la capacidad fiscal de los contribuyentes, según la división provincial, Ourense (2.83), Lugo (3.85), León (3.7), Asturias (0.5), Ponferrada (0.55) y Villafranca (0.11). Con estos datos se confirma la muy baja fiscalidad de las tierras del  marquesado, tras su peculiar negociación de su cupo encabezado con la Corona. Aunque también era baja la presión fiscal en Asturias y la provincia de Ponferrada por la hidalguía de su población que resultaba exenta.
                La llamada Quinta prorrogación (agosto de 1490 a agosto de 1493) ofrece información sobre ciertos grandes señores descontentos con los cupos asignados para la recaudación de la contribución de la Hermandad de Castilla, caso de los marqueses de Villafranca o el conde de Benavente. También sabemos de los lugares de la provincia de El Bierzo donde los tesoreros de la Hermandad no pudieron cobrar la contribución ordinaria, por diversas razones. La falta de pecheros fue alegada por Pieiros, Magaz de Yuso, ¿Valdanclares?, A Somoza de Sant Cosme, Congosto, Santa Cruz y Santibáñez. La villa de Corullón dijo “que los defiende el conde de Benavente por suyos que non“, por lo que no tenían necesidad de hombres de Hermandad. San Román de Bembibre comentó que fue quemado por los de Ponferrada. El Azevo no paga “por privilegio de sus altezas porque pongan los palos en el puerto de Ravanal”. Otros territorios exentos son los de la Abadía de Compludo, monasterio de Carracedo, del marquesado de Villafranca, Puerto de O Cebreiro y Rabanal.
Para los repartimientos extraordinarios de peones para la Guerra de Granada, en la provincia de Ponferrada, no se cobraron maravedís de los concejos de Pieiros, Magaz de Yuso, Val de Ancares, A Somoza de San Cosme,  concejos de Congosto, Alver y San Justo, Santa Cruz y Satibáñez, San Román de Bembibre, y los lugares de las abadías de Compludo, Carracedo, concejos de Perexe y Pradela.       
                La Guerra de Granada forzó la creación de contribuciones extraordinarias de la Hermandad de Castilla para sufragar los gastos militares, fundamentalmente para la contratación de infantería. Los repartimientos de los años 1490 y 1491, referidos a León, el principado de Asturias y la provincia de Ponferrada consistieron respectivamente en 1.149.833 maravedís, 140.000 y 157.640 mrs. Una vez más, vemos como a pesar de tener menos población y territorio, la provincia berciana pagaba más que la de Asturias.
                La Hermandad de Castilla tenía su peculiar organización para el cumplimiento de funciones de policiales y fiscales. A través de los pagos de salarios y libranzas para los oficiales  sabemos que había jueces de Hermandad y escribanos. Correspondiendo a la provincia de Ponferrada, el corregidor Luis de la Ribera (20.000 mrs) y al escribano Arias Díaz (2000 mrs), mientras que León tenía como juez ejecutor a Pedro Docampo y al escribano Alonso Fernández de Villalpando. Según el Memorial de Quintanilla, los jueces ejecutores de la Hermandad visitaban las localidades de su provincia, llevaban registro escrito de todos los lanceros, ballesteros y espingarderos de cada lugar, y de la artillería, y tendrían registro de todos los hidalgos, de sus lugares de residencia, ”y como los llaman y cuales vivien por acostamiento con vuestras altezas o con otros señores y cuales son hombres de armas y cuales jinetes y cuales no viven con señores ni tienen caballos, porque todo esto haya libros de relación (…)”.
                Ponferrada, septiembre de 2010.

LA PROVINCIA DE EL BIERZO EN LAS CUENTAS DE LA HERMANDAD DE CASTILLA.

lunes 13 de septiembre de 2010
LA PROVINCIA DE EL BIERZO EN LAS CUENTAS DE LA HERMANDAD DE CASTILLA.
Publicado por xabier lago mestre a las 11:39


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A REVOLTA DOS IRMANDIÑOS BERCIANOS DE 1467



La documentación histórica conservada aporta escasos datos sobre las repercusiones de la revuelta de los comuneros de Castilla en El Bierzo. Lo contrario acontece con la intervención directa del levantamiento de los irmandiños gallegos en la región berciana. A pesar de que contamos mayoritariamente con testimonios derivados de las fuentes controladas por los poderosos –nobleza, clero y corona-, contrarios a este proceso antiseñorial, cada nueva investigación resalta más la importancia que tuvo el conflicto irmandiño.

La revuelta irmandiña se localiza en el reino de Galicia, durante los años 1465-1468. En este período se produce una guerra civil entre los señores por las disputas territoriales, en parte condicionada por la falta de control real en este reino. Ante la falta de justicia se crea la Irmandade galega que estaba integrada en la Hermandad General de Castilla y León. La Irmandade galega tendrá como objetivos: perseguir malhechores, hacer respetar la justicia y dar seguridad a las gentes. Pero como muchos de esos malhechores eran favorecidos por los propios señores, los irmandiños arremeten directamente contra estos últimos, por lo que el levantamiento popular deriva en lucha antiseñorial.

Uno de los nobles gallegos afectados por la revuelta fue el primer conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, con importantes posesiones territoriales en El Bierzo. En 1465 el conde declara sus temores a la Irmandade porque “le eran contrarias, y podía ser le quisiesen tomar sus tierras”. De ahí que en febrero de 1467 elija a su hijo, Alonso Enríquez, “para que más libremente pudiesse defender sus tierras de las hermandades de Galicia, que (…) haçiansse superiores”. En marzo de ese año se produce el lanzamiento de la sublevación irmandiña, “contra todos los caballeros e señores de Galicia, en tal manera, que no quedaron en ellos sendos servidores que los sirviesen. Echaronlos de todos sus bienes e heredamientos, que no solo vasallo ni renta no les dexaron, deribaronlos todas las fortalezas, toviendolos cercados, tirándolos con grades trabucos e otros pertrechos”.

El hijo del conde de Lemos muere en el monasterio de Samos, en agosto de 1467, acontecimiento que es aprovechado por los irmandiños para atacar las fortalezas de Monforte, Castro Caldelas, Sarria, Moeche, y posteriormente, las bercianas de Valboa, Sarracin, Cornatelo, Corullón, Pena Ramiro y Ponferrada. El conde de Lemos presentó batalla a los irmandiños en Monfierro, “e venciolos, e mato CCCC o mes dellos, e cercaronlo después en Ponferrada, e defensioseles porque era villa fuerte, e porque se le allegaron muchos caballeros e escuderos que andavan desterrados de lo suyo, e otro si lo ayudo el conde don Álvaro de Trastámara”, según el cronista Lope García de Salazar.

El conde de Trastámara, Álvaro Pérez Osorio, posteriormente primer marqués de Astorga (1465), apoyó en principio a los irmandiños, para luego pactar con el conde de Lemos, a cambio de la entrega por éste de los castillos de Sarria y Chantada. Pero este acuerdo entre los dos nobles fue forzado por las negativas circunstancias bélicas que atravesaba el conde de Lemos, ante el ataque irmandiño en El Bierzo, de ahí que declarase en septiembre de 1467 que “haría la donación quel marqués le pedia por librarse de el y que cesasen las armas, mas que la haría forzado y contra su voluntad”.

En febrero de 1468, vecinos de Ponferrada, Villafranca y Cacabelos acuden con el conde de Lemos ante la Hermandad General de Castilla y León, para organizar la resistencia contra los irmandiños. La Junta de la Hermandad, reunida en Madrigal, emite un documento que insta a “vecinos e moradores del Bierzo” a “enbiar las gentes y dineros” que le correspondían a la Hermandad de Castilla, según los repartimientos previstos. El conde de Lemos procura el apoyo de la Hermandad de Castilla para desactivar la intervención de los irmandiños.

Todo esto demuestra que el conde de Lemos tenía apoyo en El Bierzo, en las principales villas. Pero también los bercianos formaron parte activa del movimiento irmandiño. Sabemos que el conde de Lemos encarceló al escudero Alvar Sánchez, que poseía la tierra de Arganza, por apoyar a los irmandiños y participar en el cerco de Ponferrada, “e lo metieron en el castillo, en el suétano. E yasió allí fasta un mes”. Un testigo declara “que quando lo sacaron para lo asaetar, lo pregonaban deziendo que veniesen a ver la justicia que mandava fazer el conde a aquel onbre que fuera su criado e fuera contra el”.

La represión del conde de Lemos, tras la derrota definitiva de los irmandiños, no siempre tuvo los efectos trágicos comentados. En otros casos, se exigió a los vasallos la serventía, es decir, la realización de trabajo manual gratuito a favor del conde, caso de la reconstrucción de los castillos derribados de Cornatelo y Pena Ramiro. De nada sirvieron las demandas de los vasallos que “se quexaban al dicho conde diciendo que porque les azia e mandava a sus vasallos que viniesen a axudarle hacer sus fortalezas e que dicho conde dezía e respondía a lo susodicho que pues todos fueran en ayuda de derrocallas que también abian de ser todos en ayuda a corregillas e azellas”, según declaraciones en el Pleito Tabera-Fonseca. Así pues el propio conde reconocía públicamente el apoyo generalizado de sus vasallos al movimiento antiseñorial irmandiño. Por lo menos el conde de Lemos no siguió el consejo que le dio otro noble gallego, Pedro Pardo de Cela, que le recomendaba que “llenase los carballos de vasallos”, a lo cual respondió nuestro conde que “no se había de mantener de los carballos”.
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El autor de esta entrada / articulo es :

Por Xabier Lago Mestre, Pte. Fala Ceibe do Bierzo.
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En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor.
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 HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo  INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. Cuando incorporo MI OPINION, la identifico CLARAMENTE, con la unica pretension de DIFERENCIARLA del articulo original. 
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Mi correo electronico es vredondof(arroba)gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algun comentario.
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LA REIVINDICACIÓN BERCIANA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (1ª PARTE)




En escritos anteriores vimos el desarrollo del provincialismo en la primera mitad del siglo XIX. Ahora centramos nuestro estudio en la segunda mitad del mencionado siglo. Veremos cómo pierde peso el debate provincialista ante las nuevas corrientes ideológicas de ordenación territorial del Estado español. Nos referimos al empuje del regionalismo, el federalismo y el nacionalismo español.
EL BIENIO PROGRESISTA (1854-1856).
Después de la Década Moderada (1843-1853) vuelve al poder el sector más izquierdista con Espartero. Situación más democrática que es aprovechada por Ponferrada para reclamar la constitución de la provincia de El Bierzo, con la iniciativa de su alcalde, Isidro Rueda, contando con el apoyo de Patricio Azcárate. Por su parte, Vilafranca no desaprovecha su oportunidad de reclamar la capitalidad con su alcalde, Santiago Capdevila, y con Manuel Goyanes Balboa (Deán de la catedral de Murcia).
                Pero la crisis socioeconómica de España agrava la situación política. En julio de 1854 hay revueltas en Ponferrada y Astorga. Los ayuntamientos de la capital berciana y de Bembibre piden la reducción de los cupos que afectan a los consistorios. Hay protestas contra las desamortizaciones por la venta de comunales de los pueblos porque de ellos se abastecían la ganadería con sus pastos.
EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1873).
                El pronunciamiento revolucionario La Gloriosa (18 de septiembre de 1868) favorece la formación de las juntas locales. En Ponferrada se constituye la Junta revolucionaria el 30 de septiembre de 1868), con Martín Valdés. Otro tanto hace Vilafranca, con su presidente Joaquín Saavedra Bálgoma (posterior diputado de 1871-1872). La Junta ponferradina elabora un manifiesto reivindicativo, “Habitantes de esta Partido, llegó el día para todos deseado (…). Si los Pueblos han de salir de la servidumbre y miseria en que yacen, efecto de una administración inmoral, confusa y desordenada (…). Vercianos. Viva la Libertad, Viva la Soberanía Nacional. Abajo lo existente (…)”. Sin embargo, la Junta Provisional de Gobierno de la provincia de León pide la disolución de las otras juntas municipales salvo las de cabeza de partido en octubre de 1868. Los problemas con el centralismo, provincial o estatal, se acentúan. El Ayuntamiento de Ponferrada protesta  (enero de 1869) por la imposición de la maestra por la Junta leonesa. Posteriormente, se rechaza el nuevo impuesto personal que reclama la hacienda provincial, incluso hay manifestación (noviembre de 1869) y el pleno ponferradino presenta su dimisión en señal de protesta.   
                La Ley de 20 de agosto de 1870 determina que la provincia ya no es mera circunscripción estatal, sino territorial, que consistirá en una agrupación de municipios. Se establece el derecho a conservar su “administración particular” a los pueblos con territorio propio, agua, pastos, montes, etc.

LA CONCIENCIA CULTURAL BERCIANA.
                El Romanticismo berciano incide en resaltar los valores culturales de El Bierzo. Así, Enrique Gil y Carrasco reivindica el protagonismo del distrito-país berciano en 1842, “Quién, antes ni después, se ha acordado de este rincón maravilloso de El Bierzo, de las raras propiedades y milagrosas riquezas de su suelo, de sus agraciados paisajes y variadas perspectivas, de sus interesantes monumentos y del sin fin de recuerdos que encierra (…)”.
                En la segunda mitad del siglo XIX hay una mayor concienciación cultural y lingüística de la región berciana. Antonio Fernández y Morales, en sus Ensayos poéticos en dialecto berciano (1861), hace incide en es especificidad, “Galicia tira para sí, pero Castilla no la suelta”, “si bien el berciano es un subdialecto gallego, se castellaniza á medida que los pueblos del país de que me ocupo se van acercando á Castilla, ó se galleguiza completamente según que sus opuestos confines van tocando los de Galicia (…)”.
                La identificación con la cultura gallega entre los escritores se reafirma en esta época. Isidro Andrés Ovalle, escribe Recuerdo a Puentedeume (1860), en dialecto gallego-berciano. Mientras que Acacio Cáceres Prat, en su obra El Vierzo de 1883, comenta que “Los habitantes de Villafranca, que puediera decirse capital del Vierzo alto, participan algo, por su proximidad, del carácter de Galicia, lo cual se manifiesta, más que por nada, por su acento como los de Ponferrada, capital del Vierzo bajo, participa del carácter y acento de Castilla (….)”. Francisco del Llano y Ovalle, en Flores del Bierzo, de 1896), en su composición ¡Ay! Miña Terra, nos anuncia que “No está arreglada al dialecto gallego, sino a las variaciones que de él se hablan en el Bierzo (…)”. Por último, José Válgoma Suárez (1861-1931), escribió en gallego “Maruxiña, Maruxiña está triste. Maruxiña está pálega (…)”.
LA PRIMERA RESTAURACIÓN (1874-1900).
                La ordenación territorial del Estado es cuestionada por los regionalismos periféricos, los federalistas (sólo para estados y municipios) y carlistas (recuperación de los reinos del Antiguo Régimen). Por lo que se refiere a El Bierzo, el galleguismo de finales del XIX se fija en nuestra tierra. Manuel Murguía, en su libro Galicia, incluye la correspondiente referencia, “Los frescos desfiladeros de Valcálcel en el flanco de abruptas y altas montañas, se ven cubiertos a poco que se descienda por la carretera, -de álamos cuyas hojas según la estación, así entonan el cuadro siempre grato a nuestros ojos y a nuestro corazón (…). El cielo y la tierra tienen el vigor y el colorido que les presta esa hermosísima comarca berciana, en la cual, hombres, plantaciones, costumbres y lenguaje, a veces dicen que son nuestros hermanos (…)”.
                Francisco Giner de los Ríos, de la Institución Libre de Enseñanza, en su visita a El Bierzo (1884), también deja constancia de las similitudes territoriales con Galicia. “Y si el carácter y usos de los bercianos se encuentra todavía cierto deje leonés, parece indiscutible que en ellos, y más todavía en la topografía de la región, predomine de tal suerte la afinidad con Galicia, que debe conceptuarse error el decreto administrativo, por cuya virtud se encuentra incorporada a la provincia de León, constituyendo extraño maridaje con grave, seco, y un tanto bravío habitante de la no menos grave, seca y bravía tierra de Campos (…)”.
O Bierzo, noviembre de 2010.

LA REIVINDICACIÓN BERCIANA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (1ª PARTE)

lunes 15 de noviembre de 2010
LA REIVINDICACIÓN BERCIANA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (1ª PARTE)
Publicado por xabier lago mestre a las 10:51


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REIVINDICACIÓN PROVINCIAL BERCIANA EN PRIMERA MITAD SIGLO XIX (1ª PARTE)



La reivindicación provincialista de El Bierzo berciana se suele concentrar en la consecución de la Provincia de Villafranca de El Bierzo durante el Trienio Liberal (1820-1823). Pero lo cierto es que esa provincia liberal tuvo unos antecedentes institucionales, escasamente divulgados entre el gran público, y, tras la pérdida de la mencionada provincia, la reivindicación continuó a lo largo del siglo XIX. Intentaremos aquí ofrecer algunos apuntes sobre ese largo y continuado proceso reivindicativo provincial berciano.
GUERRA NAPOLEÓNICA Y REVOLUCIÓN.
Juntismo leonés en El Bierzo. La Junta Superior del Reino de León se desplaza a El Bierzo (Ponferrada, Villafranca, Carracedo…) ante la presión del ejército napoleónico.  Ponferrada cuenta con la Junta de Gobierno y su partido (junio de 1808) para la lucha contra los franceses. La Junta de Ponferrada y su Partido y Provincia de El Bierzo, dirigida por Antonio Valdés, realiza los reclutamientos por veredas (Ancares, Galicia, Puente, Castilla, Bembibre y Ponferrada) (M.J. García González, Historia de Ponferrada, 2009). Villafranca concentra el ejército, la Junta del Reino, el gobierno militar, y tanto el abad de la colegiata como los recaudadores del marquesado cuestionan los mandatos políticos y fiscales de la Junta de Ponferrada. Durante tres años y medio será en El Bierzo donde resida la Junta Superior (septiembre de 1809 hasta 15 de mayo de 1813), ya que es uno de los escasos territorios liberados, lo que favorece su protagonismo histórico.
Los afrancesados proponen su reforma territorial para eliminar las divisiones del Antiguo Régimen. José María de Lanz, en 1809, fija 38 departamentos y 111 subdepartamentos en España. Finalmente será el Decreto de Prefecturas (17 de abril de 1810), con 38 departamentos y 73 suprefecturas, el que establece la Prefectura del Esla, con capital en Astorga, y con subprefecturas en Benavente y León. El Bierzo queda sin reconocimiento territorial, por mor de ser zona liberada, y pasa a depender administrativamente de Astorga (J. Burgueño Rivero, 1995), capital ocupada por los franceses.
Durante las elecciones a las Cortes de Cádiz (29 de agosto de 1813) se producen disputas en El Bierzo por la división en tres distritos electorales (Ponferrada, Villafranca y Bembibre), además de los leoneses de Babia y Burón. Ponferrada intentaba mantener la primacía electoral en base a su capitalidad de la Provincia de El Bierzo durante el Antiguo Régimen. En 1814 nueva división electoral de León en 11 partidos, correspondiendo a nuestra región los de Ponferrada, Villafranca y Toreno, lo que provoca nuevas disputas por su composición y delimitación.
En las Cortes de Cádiz destacamos las intervenciones del exdeán de la colegiata de Villafranca, Diego Muñoz Torrero, en el debate sobre la reforma provincial, “Estamos hablando como si la nación no fuese una, sino que tuviera reinos y estados diferentes. Es menester que nos hagamos cargo que todas estas divisiones de provincias deben desaparecer, y que en la Constitución actual deben refundirse todas las leyes fundamentales de las demás provincias de la monarquía, especialmente cuando en ella ninguna pierde (…)” (sesión de 2 de septiembre de 1811). Este político vinculado a nuestra tierra ataca las provincias del Antiguo Régimen pero no permanecería alejado del debate provincialista berciano.
Mientras se debate la reforma territorial del nuevo Estado liberal, en nuestra región sigue vivo el provincialismo, “Con lo que queda en las Cédulas que quedan copiadas por hacer bien y merced a la Merindad de La Somoza de San Cosmed, en la provincia del Bierzo, Reino de León, imponiendo penas a los que a ello se opusieran, quebrantaran o disminuyeran en todo o en parte (…)” (noviembre de 1814).
Proyecto provincial del marino y cartógrafo Felipe Bauzá (21 de septiembre de 1813) con 44 provincias, que fija la división en gobernadores superiores y subalternas, caso de León y Astorga respectivamente, donde queda englobado El Bierzo (J. Burgueño Rivero, 1996). Posteriormente el diputado peruano Miguel de Lastarria modifica el proyecto territorial anterior (29 de septiembre 1813), defendiendo el uniformismo provincial en cuanto a la población y la eliminación de las pequeñas provincias del plan Bauzá. El Consejo de Estado también intervino  en este tema reformador, en su dictamen (marzo de1814) rechaza la propuesta; entre sus componentes estaba el propio marqués de Astorga, al que seguro beneficiaba el reconocimiento territorial de Astorga.
La vuelta del rey absolutista, Fernando VII, supone el fin de estos planes provinciales, mediante Decreto de 4 de mayo de 1814 se deroga la Constitución de Cádiz. Así se restablecen las instituciones del Antiguo Régimen, caso de los ayuntamientos y los señoríos. El corregidor de Ponferrada, Manuel Antonio Noboa y Camba, sigue ejerciendo su servicio real en El Bierzo, “corregidor justicia mayor, capitán a Guerra por S. M., Subdelegado general de Rentas Reales, Pósitos, Montes y Plantíos, de esta Villa de Ponferrada y su Provincia del Vierzo (…)” (diciembre de 1814).
O Bierzo, junio de 2010.

REIVINDICACIÓN PROVINCIAL BERCIANA EN PRIMERA MITAD SIGLO XIX (1ª PARTE)

martes 29 de junio de 2010
REIVINDICACIÓN PROVINCIAL BERCIANA EN PRIMERA MITAD SIGLO XIX (1ª PARTE)
Publicado por xabier lago mestre a las 11:34
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