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Y porque así aconteció, así os parezca (II)



Y porque así aconteció, así os parezca (II)

De los infortunios y desdichas de D. Martín Ares Bahamonde, Regidor Perpetuo de la villa de Ponferrada.


 Felipe Martínez Álvarez

D. Martín Ares Bahamonde , que fue Regidor Perpetuo y Alférez Mayor en la Villa de Ponferrada ,vivía en la casa de su Mayorazgo, sita en la concurrida y bien surtida calle de la Aceitería Vieja, en la que había tenderos de tienda abierta, así como Obligados del Abasto que, concertados con el Regimiento de la Villa, se comprometían a ofertar los Abastos de las cosas de “ comer, beber y arder”; entre otras: los productos de las ”carnes vivas”, aceite de olivas para boca, queso del Cebreiro, velas de sebo y de cera, escabeches varios, congrio seco, sardinas secas y saladas, truchuela seca o de remojo , siempre antes de las 12 del mediodía, para los viernes de la Cuaresma.

Adjunto a la casa-vivienda tenía D. Martín un pequeño pero hermoso jardín en el que había plantas procedentes de distintos y lejanos países.

En este cuidado jardín lucían hermosas ,inapreciables y exquisitas flores .D. Martín entendía que tales plantas y flores no sólo habrían de servir de recreo y solaz para su familia y de toda la villa, sino para la confección de medicinas, si bien tales plantas y flores, por su hermosura y adorno, habrían de servir y ofrecerse al Culto Divino.

Pero en la aciaga noche de entre los días 21 y 22 de Noviembre del año de 1730 , D. Lucas de Rueda – vecino de la villa e hijo de notable familia, estudiante a la sazón de Derecho en la Ciudad de Valladolid – en compañía de unos aliados amigotes ,llevados todos ellos de sus malas inclinaciones y depravadas intenciones , haciendo caso omiso del Santo Temor de Dios y despreciando la Justicia, se fueron al jardín que D. Martín poseía en la dicha casa y calle, perpetrando un atroz delito como arrasar cuanto de hermosura había en aquel jardín ,conducta que, por otra parte, era merecedora, a juicio de D. Martín, de un muy severo castigo, pues es claro que el jardín y sus flores jamás volverían a ser el de antes y, como es bien sabido, el vino torcido vinagre se hizo , pero nunca jamás volvió a ser vino.

Pero aquellos malditos libertinos, como si estuvieran poseídos del Maligno, no se conformaron con los destrozos ocasionados, tanto fue así que se desplazaron a la huerta de su Mayorazgo que estaba en la Ribera del Río de Boeza junto a las cortinas de las Quintas de esta Villa , y en su clandestina osadía y a hora incompetente de la noche, talaron y cortaron dos parrales grandes , cuarenta y tantas parras gruesas , ya muy crecidas , de los diferentes puestos de las uvas de regalo. Así mismo, rompieron y arrojaron por dicha huerta una colmena con sus abejas, llena de riquísima miel . Cortaron y destrozaron muchos pies de romeros que había en la huerta tanto para el alimento de las abejas como para medicinas, recreo y hermosura , dejándolo todo arruinado y como un erial.

Tan maldita azaña fue para todos ,en especial para D. Martín y familia ,objeto de gran dolor y notable desconsuelo, porque la malicia de aquellas gentes les llevó a injuriar y calumniarle con dichos y hechos
irrepetibles, por lo que eran merecedores de una severa corrección y rígidas penas en sus personas y bienes .

Por ello ruega D. Martín a su Señoría, el Sr. Rector de Escuelas de la Universidad de Valladolid ,que proceda de Oficio contra el dicho D. Lucas de Rueda por los excesos y delitos que fueron referidos y de los que ya se había librado despacho.

También, por medio de D. Tomás Casado, Procurador de Causas en la Real Chancillería, el Regidor venía a demandar civil y criminalmente al susodicho, a la vez que facultaba al Procurador para, que en su nombre y ante su Señoría el Sr. Rector de Escuelas, se querellare grave y criminalmente contra D. Lucas de Rueda y a cuantos pudieran resultar inculpados por los excesos , delitos y demás atropellos referidos, justificados en los Autos hechos de Oficio por su Señoría. Pedía el Regidor que el dicho D. Lucas fuera retenido en la prisión y cárcel de dicha Real Universidad y que lo esté hasta que haya compurgado tan atroces delitos y se le condene en los más. Que, a su vez, se le satisfagan todos los daños y perjuicios ,porque no sería procedente que unos comieran la fruta aceda y otros tuvieran la dentera y, sobre todo, porque quien ofreció su ánima al Demonio, no es mucho si Dios le ha de menguar la hacienda , amén de las severas penas de que se ha hecho digno y que sirviéndole de castigo, sirva a otros tomando ejemplo que sobrevenido han causado o causaren.

En Ponferrada , a 29 días del mes de Junio de 1731 años.

Fueron testigos :D. Benito María de Ron, Comisario del Santo Oficio y Rector de la Parroquial de Nuestra Señora de la Encina, D. Manuel Neira, Presbítero y D. Francisco Ares, Cura de Nuestra Señora de Vizbayo del Barrio de Otero.

Ante mi escribano, Joseph Martínez Pardo

Fuente Documental:

Archivo Histórico Provincial de León

Sección de Protocolos Notariales

Caja,2458; folios ,119/120 vº